
No son muchos los obstetras que incorporan el tema de la sexualidad en el embarazo y después del nacimiento. Si el asunto no surge de la pareja difícilmente el médico lo aborde por su cuenta. La cuestión queda entonces limitada a los comentarios de amigos y conocidos o, en el mejor de los casos, a lo que publican libros y revistas.
Por otra parte, no todas las parejas se animan a solicitar información sobre anticoncepción para esta etapa. El obstetra aparece colocado en una posición superior, como un padre autoritario que no les facilita el planteamiento de sus dudas, y ellos vuelven a casa con las mismas incógnitas que llevaron a la consulta.
Este sometimiento ancestral ante la autoridad médica anula el derecho a preguntar sobre lo que tiene que ver con la vida íntima, e interviene más de lo que creemos en los embarazos imprevistos. Seguir leyendo
