Para quienes son padres, sus hijos son lo más importante del mundo; para los que no tienen chicos, conseguirlos puede ser su objetivo en la vida. Los hombres y mujeres con problemas de esterilidad e infertilidad se quejan de incomprensión. ¿Acaso cualquier padre o madre no daría la vida por sus hijos? Lo mismo les ocurre a ellos. A veces, están dispuestos a darlo todo por tener un bebé.
Y nunca mejor dicho. Porque a la mayoría de las parejas infértiles reproducirse les cuesta años de tratamiento, un montón de frustraciones y, casi con seguridad, posponer otras adquisiciones debido al costo de alguno de estos tratamientos, casi sin excepción no cubiertos por obras sociales y medicinas prepagas. Pero, para algunos de ellos, nada de esto importa si, al final, logran su objetivo. Los hijos, ya lo sabemos, no tienen precio.
Cómo hacer posible lo imposible
Los últimos avances científicos están consiguiendo embarazar a mujeres que no lo hubieran logrado hace tan sólo unos pocos años. Lo que para algunos hoy felices padres es casi ciencia-ficción, para los especialistas es su pan de cada día: sólo hay que identificar el problema y buscar la solución más adecuada.
¿Así de sencillo? No creemos en milagros. Sabemos que en nuestro medio hay excelentes centros de medicina reproductiva, pero también conocemos la otra cara de la reproducción asistida: parejas hundidas en la depresión y al borde del colapso económico que han perdido hasta lo último que se pierde: la esperanza.
Casi todas las parejas con problemas para reproducirse podrían llegar a tener un hijo si se utilizara la técnica correcta, la ciencia se encuentra en condiciones de solucionar estos problemas, sólo hay que acudir al médico adecuado: un especialista en medicina reproductiva, certificado por la Sociedad Argentina de Esterilidad y Fertilidad. Parejas que hace cuatro años estaban desahuciadas, hoy pueden tener descendencia.
¿Para ellos es más fácil?
Cuando un hombre no tiene ningún espermatozoide en el eyaculado o produce pocos, podemos acudir al epidídimo o al testículo y conseguirlos. Hasta ahora se creía que estos espermatozoides inmaduros no servían, pero hoy sabemos que son tan útiles como los que están afuera, incluso pueden congelarse. Ya son muchos los embarazos conseguidos a partir de espermatozoides congelados obtenidos a partir de aspiración de epidídimo o biopsia testicular. Es decir, que la ausencia de ellos en el semen ya no es un impedimento para tener hijos. Ni la falta de eyaculación, claro.
Tampoco la baja cantidad o calidad de espermatozoides impide la fecundación. Otra técnica revolucionaria, la inyección intracitoplásmica o ICSI, puede hacer posible el embarazo con un sólo espermatozoide. Consiste en inyectarlo dentro del óvulo bajo visión microscópica. Así, espermatozoides altamente patológicos, que no eran capaces de entrar por sí solos en el óvulo, consiguen su objetivo.