Los beneficios de la natación son increíbles; mejora la respiración, la circulación, la motricidad e incluso el desarrollo del lenguaje.
La mamá transita la última fase del puerperio y no tiene aún el alta médico para ingresar en la pileta. El bebé, en cambio, recién caído su cordón umbilical y con la autorización del pediatra o del neonatólogo, está listo para comenzar.
Allí está papá, con su rol recién estrenado y a quien estos baños en la pileta con su hijito le van enseñando candorosamente su nueva función. Dulce y tranquilamente, los bebitos disfrutan del “agua grande” que, en caso de no poder concurrir a la escuela, podrá ser reemplazada por una bañera repleta de agua cálida.
Para la comodidad de los más chiquitos, la mejor temperatura es la de 32° C. El placer de sentirse libres aunque bien sostenidos por los brazos de los padres es, sin duda, una experiencia muy favorable para crecer y desarrollarse saludablemente.
Ejercitaciones y juegos divertidos en el agua
En Matronatación es tan importante que el bebé consiga aprender las habilidades acuáticas como las conductas que él y sus padres deben observar para evitar cualquier forma de riesgo. Los muy chiquitos aprenden a través de la experiencia cuáles son las mejores formas de comportarse y, poco a poco, al crecer y con las explicaciones de profesores y papis, irán interpretando el sentido de lo que hacen Una clase semanal es suficiente para que la familia comience a adquirir, casi al mismo tiempo, los dos temas fundamentales para la educación acuática: las normas de prevención de accidentes y las formas seguras y efectivas de jugar en el agua.
Los padres aprenderán ejercitaciones y juegos divertidos que potenciarán su fuerte relación afectiva con sus hijos pero también, simultáneamente, incorporarán una clara idea de la responsabilidad que los adultos tienen con los chicos que protegen y crían. En especial, comprenderán que por más seguro que su bebé nadador se desplace en el agua, siempre deberá hacerlo bajo su vigilancia y cumpliendo, además, con la regla de oro de las normas de prevención acuática: el buen nadador jamás debe nadar solo.








