No sólo se trata de dar festivos chapuzones y sacar juguetes del fondo con enormes risas subacuáticas. Los debutantes reciben, además, un baño sonoro muy gratificante. Junto con mamá y papá aprenden a cantar en conjunto varias canciones de ritmo diverso. Con ellas bailan en el agua o atraviesan puentes fantásticos; algunas son divertidas y movedizas en tanto otras ayudan a la calma y el relax.
Existen trastornos comunes a la adaptación del bebé a las rutinas alimentarias y del sueño que, a menudo, causan malestar tanto al niño como a sus padres, quienes se preocupan y hasta se angustian por la situación. En estos casos, el agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a normalizar dichas funciones, ya que ayudan a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño.
Muchos bebés logran con su mamá mejores modos de lactancia después de “tomar la teta en la pileta” en algunas ocasiones. En los encuentros acuáticos, los chiquitos muy inquietos pueden desplegar una actividad que los hace más felices y evitan así quedar restringidos a largas horas en la cuna o a jugar en espacios pequeños.
Aprenden a conocerse
Uno de los grandes logros de los chicos durante su crecimiento y desarrollo es el conocimiento de su propio cuerpo y la identificación de las sensaciones y funciones del organismo.
Los juegos acuáticos favorecen este conocimiento y aumentan en los niños la percepción de sus propios límites. Estar en el agua en brazos de mamá y papá les permite, poco a poco, afrontar un riesgo, adquirir una nueva habilidad o protegerse de un golpe o una caída accidentales.
Por lo general, los bebés nadadores trasladan estos conocimientos a su accionar en tierra. Suelen ser más cuidadosos que otros chicos que no han hecho estas prácticas y se muestran a la vez más seguros y confiados cuando pretenden resolver por sí mismos un problema que tiene que ver con sus conocimientos.
Eliminar la energía sobrante.
El agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño al atravesar sus crisis de crecimiento.
Mamá y papá: los primeros maestros.
La conducta de los padres es importantísima en el desenvolvimiento de las clases de Matronatación. Con la presencia de los profesores y recibiendo de éstos propuestas y explicaciones, mamá y papá serán los verdaderos maestros de sus hijos.
Muchas veces se acercan a las clases padres miedosos que no desean que sus chicos sientan temor en el agua, que es lo que habitual mente les pasa a ellos, como consecuencia de experiencias infantiles negativas. En estos casos, son sus propios hijos los que les enseñarán a disfrutar en la pileta sin miedos.
En los tiempos que se viven, por razones de trabajo u otras obligaciones, en muchos hogares han quedado atrás las formas tradicionales con que los padres jugaban con sus hijos.
La simple alegría de tirarse al piso para retozar con ellos o llevarlos subidos a los hombros representan algo más que un ejercicio de ternura: son estos juegos corporales y afectivos los que despiertan la inteligencia infantil, además de tejer estrechos lazos de amor familiar.
Como resultado del escaso tiempo y de oportunidades cada vez menores para jugar en casa, algunos padres han perdido esa habilidad espontánea para entretener y divertir a los hijos sin otros recursos que la imaginación y los deseos de jugar.
Sin embargo, éste es un conocimiento que se conserva y en las clases de Matronatación es fácil reavivar ese espíritu dormido con los estímulos adecuados para el aprendizaje. La simpatía de mamá y papá, sus voces al cantar, sus aplausos y la sonrisa que da coraje, jamás serán reemplazados por ningún profesor. Algunos papis, por desconocimiento de las capacidades infantiles de cada edad, a veces, se muestran ansiosos o apurados o les plantean a sus hijos juegos o habilidades que les exigen un esfuerzo psicológico o físico inoportuno.
La función de los profesores es explicar que ningún chico debe ser presionado para realizar actividades a las que no responda por placer y alegría. También en este aspecto la naturaleza es tan sabia que los chicos rechazan aquellas indicaciones o propuestas que no se sienten capaces de abordar.
El triunfo de los niños al lograr las habilidades acuáticas, llena de placer a los padres en tanto, para los pequeños, significa un importante paso en la construcción de una personalidad sana y equilibrada.





