Agregado en 20 octubre 2008
Tags: catarro

A algunos bebés apenas les molestan unas décimas; otros, sin embargo, no soportan el menor cambio en su temperatura corporal, volviéndose muy irritables o, por el contrario, perezosos. Si el pequeño es de los que se irrita enseguida, es preciso hablar con el pediatra sobre algún medicamento que le baje esas décimas, para aliviarlo.
Pero deben seguirse estrictamente las recomendaciones del profesional, no sólo en cuanto al producto, sino también a su dosis exacta y el tiempo que debe administrarse.
También debemos consultar con el pediatra de nuestro hijo en el caso de que el resfrío se prolongue en exceso o se complique más de lo debido. Los catarros repetidos, con obstrucción de nariz, pueden favorecer el desarrollo de otitis cerosa.
Al tener obstruida la nariz, el bebé tiene que respirar por la boca, que no posee el mismo filtro que las fosas nasales, por lo que el aire le llega a las mucosas seco y sucio, irritándolas y favoreciendo la aparición de otitis (inflamación del oído medio) y sinusitis (inflamación de los senos paranasales); cuadros que requerirán ya de un tratamiento antibiótico más específico.
Agregado en 20 octubre 2008
Tags: enfermedades

Si tiene alguno de estos síntomas, puede tratarse de algo más serio.
• Cambios llamativos en su comportamiento: un bebé activo y juguetón que se vuelva apático.
• Una fiebre que persista tres o más días, o que experimente subidas y bajadas repentinas.
• Progresivo malestar al dormir, acompañado de gemidos, frotamiento de un oído o ladeo de la cabeza cuando se lo alza en brazos.
• Respiración dificultosa, con una especie de carraspeo o silbido y un movimiento inusual del pecho.
• Inflamación de los ganglios del cuello, las axilas o las ingles.
• Una duración excesiva del resfrío (más allá de los 10-12 días).
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Tags: catarro

Cuando esté acatarrado, se le debe tomar la temperatura al menos dos veces al día. Algo de fiebre (una temperatura por debajo de los 37,8 grados) no es necesariamente un síntoma de peligro; simplemente indica que los mecanismos de defensa de su cuerpo se han puesto en marcha y están luchando contra la infección.
Sin embargo, una significativa subida repentina sí puede ser importante: incluso si ésta no es alarmante, se precisa la lectura del termómetro para cualquier consulta con el pediatra sobre el estado del bebé.
En primer lugar, hay que limpiar el extremo del termómetro empleando alcohol o lavándolo con jabón y agua templada, y enjuagándolo con agua fría. Después, se coloca al bebé sobre nuestro regazo, se agita el termómetro hasta que esté por debajo de los 36 grados y se lo coloca en la axila. Para que el pequeño no se mueva hay que sujetar el brazo con firmeza y suavidad. El termómetro deberá estar colocado al menos un minuto.
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Tags: catarro

Los catarros del bebé de pocos meses preocupan mucho a sus papas, pero hay remedios para aliviarlos.
El hecho de que sus fosas nasales sean más estrechas y su sistema inmunológico esté todavía inmaduro, hace de los bebés un blanco perfecto para los resfríos. Pero sus defensas se fortalecen en cada encuentro con un nuevo virus ya que su sistema queda inmunizado contra él de por vida.
Aunque no hay que hacerse ilusiones: existen unas 1.000 clases de virus susceptibles de enfermar al pequeño por un período medio de una semana.
Y es que cualquiera puede sufrir un resfrío, incluido un recién nacido. Tal vez el bebé tenga suerte y no contraiga un solo catarro durante su primer año de vida, ya que la leche materna aporta anticuerpos contra las enfermedades y es la mejor vacuna; pero también puede ser que sufra media docena, especialmente si hay algún hermano mayor que traiga los virus de la guardería. Seguir leyendo