
Si eres primeriza, seguramente sentirás, finalmente, los movimientos de tu bebé. La panza, por más flaca que seas y buenos rectos abdominales que tengas, ya es imposible de ocultar. ¡Como si alguna embarazada, salvo excepciones, quisiera disimular su estado!
En el quinto mes del embarazo las manchas cutáneas se acentúan, especialmente en la cara. También suelen comenzar a notarse las modificaciones en el metabolismo del calcio: tus uñas se harán más frágiles y pueden quebrarse.
No olvides que necesitas diariamente el calcio equivalente al contenido de medio litro de leche, como mínimo, para evitar descalcificarte.
Cuida tu dieta y, si no tomas suficientes lácteos, pídele a tu obstetra que te prescriba un suplemento de calcio. La osteoporosis, enfermedad que complica las cosas luego de la menopausia, debe prevenirse desde joven, y ahora es un momento de equilibrio poco estable para el hueso a pesar del efecto protector de la hormona progesterona.
No descuides este importante aspecto de tu bienestar presente y futuro. El bebé nunca se afecta porque tomará de tu cuerpo todo el calcio que necesite.
Tus mamas, más ingurgitadas que antes, comenzarán a secretar calostro, el precursor de la leche. El útero ya llegará al ombligo. Tu aumento de peso será aproximadamente de un kilo en este mes.