Un especialista nos explica el proceso de manera muy didáctica: “El hombre nos trae la muestra de semen, y aunque sea muy malo, es decir, con escasos espermatozoides, poca movilidad o mala morfología, elegimos uno, el que nos guste, y con estos micromanipuladores y a 400 aumentos (nos enseña un sofisticado equipo, lleno de ruedecitas que permiten manejarse en un mundo microscópico y, en una pantalla, como en la tele, vemos flotar a los espermatozoides vivitos y coleando), lo pescamos y lo inyectamos dentro del ovocito, y ya está”.
“Esta es una de las técnicas más revolucionarias. Soluciona casi todos los problemas masculinos, por graves que sean.”
Cuando una pareja lleva seis meses teniendo relaciones sexuales con una frecuencia normal y no consigue un embarazo, debe consultar con el médico.
Lo normal entonces es hacer un estudio: analizar el semen del varón y elaborar una historia clínica de la mujer (menstruaciones, edad…).
Se comprueba también la permeabilidad de las trompas de Falopio mediante una radiografía. En el 80 por ciento de los casos, esto es suficiente para identificar el problema.
Si es de él, ya hemos visto las soluciones, pero, ¿qué pasa con la esterilidad femenina? A veces hay que recurrir a la cirugía para arreglar las trompas, otras basta con tratar la falta de ovulación con hormonas. En cualquier caso, existen técnicas de ayuda a la reproducción.
Soluciones a medida
La más sencilla de todas es la inseminación artificial. Es un procedimiento de baja eficacia (10 al 15 por ciento por intento) y costo moderado. Pero no debe administrarse jamás, de rutina, sin una indicación precisa. Para llevarla a cabo son necesarios dos requisitos: que las trompas de la mujer sean permeables y que el semen del candidato a padre no esté muy alterado. Entonces se hace una estimulación ovárica, es decir, se induce a la mujer a que ovule dándole hormonas. Pueden tomarse sustancias químicas de efecto estimulante hormonal, por vía oral, pero las inyectadas dan mejor resultado.
Durante unos diez días, del 3 al 13 del ciclo, más o menos, y según cada caso, debe inyectarse. Por ecografía hay que vigilar la evolución de los folículos (que deben contener los óvulos u ovocitos) Cuando llega el momento de la ovulación, se le pide al hombre una muestra de semen. Se prepara en el laboratorio, seleccionando los mejores espermatozoides y dándoles más energía y, mediante una cánula, se introducen por el cuello del útero. La mujer no tiene que estar anestesiada, porque no es en absoluto doloroso. Y ya sólo queda esperar a que un espermatozoide consiga entrar en un óvulo.
La fecundación in vitro (FIV) es parecida, pero mucho más compleja. Hay que hacer a la mujer una estimulación ovárica similar a la anterior, con diferentes hormonas, que se controla por ecografía y análisis de sangre. Pero en este caso es preciso sacar afuera los óvulos. Ayudados por el control ecográfico, los médicos ven los folículos y, a través de la vagina, llegan al ovario, hacen una punción y aspiran. La mujer debe estar anestesiada en forma local o general, porque esto sí resulta doloroso.
Una punción en el ovario es dolorosa. Con una sedación que se ha ido probando y perfeccionando en los últimos años, la mujer no sufre, tiene una recuperación muy agradable y en media hora está en condiciones de irse a su casa.
La aspiración de los folículos tarda entre 10 y 20 minutos. Luego, en el laboratorio se extraen los ovocitos de cada folículo y se preparan. Por otro lado, hay que contar con los espermatozoides también “puestos a punto”, en una concentración de un millón. Se junta todo y se deja que los espermatozoides vayan nadando y fecunden el óvulo (ya hemos visto que el proceso es diferente si hay que recurrir a la ICSI).
Al día siguiente, es hora de comprobar la fecundación; normalmente, a las 48 horas, hay un embrión (o varios) de cuatro células. Lo siguiente es implantar el o los embriones que haya (no deben colocarse más de cuatro) dentro de la cavidad uterina. Esto no es más molesto que una citología, así que se hace sin anestesia, en un momentito. A las 48 ó 72 horas de la captación de óvulos.