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Falta de vitamina C por no comer fruta?

Pregunta: Mi hijo (cinco años) apenas come fruta y me preocupa que sufra carencias de vitamina C, ¿cómo podría asegurarme de que consuma las cantidades adecuadas de esta vitamina?

Dadas las características de la dieta que se consume habitualmente en nuestro país, es difícil sufrir carencias de vitamina C. Una pieza de fruta al día ya sean cítricos, frutillas, mango, melón, bananas o kiwis, aporta la cantidad suficiente (medio vaso de jugo natural al día también basta).

Los días que tu hijo se niega a comer fruta, se puede suplir el aporte de esta vitamina con verduras y hortalizas cocidas en poca agua (coliflor, espárragos, repollo, zanahoria, etc.). La feche entera y la papa también aportan cantidades considerables de vitamina C. Como ves, es casi imposible que no coma algún alimento rico en este nutriente.

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Menues para cumpleaños infantiles

Es mejor comprar para la ocasión platos y vasos de plástico, que son menos peligrosos, no se rompen y nos evitan las tareas de lavado. Si vamos a un shopping, los podemos encontrar con dibujos divertidos de Manuelita y de otros personajes. Dejemos que el interesado venga con nosotros, para que los elija él.

¿Buffet o merienda individual? En las fiestas triunfan siempre los trozos pequeños con muchos colores que se puedan comer con las manos: sandwiches, rollitos de fiambre, canapés, salchichas, papas fritas, pochoclo…, así pueden comer cuanto quieran sin tener que renunciar a ningún juego. Eso sí, hay que proteger la alfombra o, si no, contar con una posterior visita a la tintorería.

Bebidas. Probemos diferentes jugos y gaseosas.

La torta. Es la estrella de la tarde. Que no falte una de chocolate (nunca falla). Aquí es donde tenemos que volcar toda nuestra creatividad. No importa que se trate de un bizcochuelo precocinado y relleno de crema y dulce de leche: lo importante es que luzca bien. En las confiterías venden verdaderas obras de arte para decorarla, figuritas de azúcar, planchas de colores, flores y personajes de mazapán pintado…, aunque también podemos inventar algo nosotros. Tampoco deben faltar las velas, tantas como años cumpla (mejor que una sola con el número) para que sople y pida sus tres deseos.

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Cómo organizar una fiesta de cumpleaños para niños

Muchos chicos han descubierto lo divertidas que fueron sus primeras fiestas de cumpleaños por fotos y anécdotas. Y esto tiene una importancia mayor de la que pensamos, porque las fotos les demuestran que su presencia es importante y motivo de alegría por parte de toda la familia desde que llegaron al mundo. Se sienten especiales y, sobre todo, queridos.

¿Quién no conoce a alguien que se deprime cada año cuando le llega esta fecha? A nadie le importa demasiado que le salgan un par de arrugas más si, junto con ellas, puede rememorar la alegría y la impaciencia con que esperaba las sorpresas que planeaban sus papas. Este espíritu de felicidad los acompañará durante toda su vida. Por eso, nuestra es ahora la responsabilidad (y el privilegio) de hacer que sea verdaderamente inolvidable.

Invitados

Avisar con una semana de anticipación es imprescindible para que el cumpleaños llegue a buen término. Sí lo hacemos antes, los invitados se olvidarán; y si lo dejamos para último momento, pueden tener otros compromisos. Lo primero que debemos hacer es seleccionar con nuestro hijo el número de invitados y hacer una agenda de todos los teléfonos, por si los necesitamos durante la fiesta.

Invitaciones

En cualquier papelería o shopping podemos adquirirlas, pero resulta mucho más divertido fabricarlas nosotros mismos. Si compramos cartulina de colores y la cortamos en tantos trozos como invitados haya, él puede decorarlas con un dibujo o pegar fotos que le gusten y escribir el nombre de sus amiguitos detrás. En ellas figurará el nombre del invitado, la fecha y hora de comienzo y final de la fiesta, dirección y número de teléfono. En un par de días ya podemos llamar a los padres para comprobar que todos pueden asistir.

Bolsitas de cumpleaños

El protagonista debe elegir cómo hacer su fiesta, pero, si es época de clases, es costumbre confeccionar paquetes de caramelos para los compañeros. Puede ser más original (y mejor para sus pequeños dientes) llenar las bolsitas con lápices, gomas de colores o pequeños juguetes. También podemos ayudar al cumpleañero a preparar una gran torta y llevarla con platos de plástico y servilletas a la escuela. ¡Ah!: al contar, no nos olvidemos de la maestra.

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Beneficios de la matronatación en los bebés

¿Qué aprenden? Las primeras conquistas de los bebés se alcanzan rápidamente. Con los ojitos bien abiertos consiguen visitar las profundidades en deliciosos paseos subacuáticos, sin tragar o inspirar el agua. La práctica de la Matronatación enseña a subir rápidamente a la superficie después del chapuzón y esto, naturalmente, es imprescindible para asegurar el primer paso hacia la supervivencia en caso de accidente.

Pronto los movimientos de brazos y pataditas provocarán el avance de los bebitos para llegar de nuevo al regazo de mamá o a los brazos de papá. A medida que crecen, los bebés apreciarán jugar con chiches flotantes y aprenderán a arrojarlos y perseguirlos. La manipulación de juguetes colabora en la maduración de las funciones de la mano y es un inicio importante que pone al niño en el camino del aprendizaje de la escritura.

Zambullir y bucear los juguetes más pesados son habilidades a lograr después del año y medio de vida. Entre los dos y los tres años les encantarán los giros bajo el agua y el equilibrio sobre plataformas flotantes. Llegados los cuatro años, aprenderán los estilos clásicos aunque el giro de la cabecita para tomar aire aparecerá hacia los cinco. El repertorio de habilidades acuáticas es muy grande y cada familia encuentra siempre un modo atractivo y divertido de lograrlo.

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Bebés y niños: Pileta por primera vez

No sólo se trata de dar festivos chapuzones y sacar juguetes del fondo con enormes risas subacuáticas. Los debutantes reciben, además, un baño sonoro muy gratificante. Junto con mamá y papá aprenden a cantar en conjunto varias canciones de ritmo diverso. Con ellas bailan en el agua o atraviesan puentes fantásticos; algunas son divertidas y movedizas en tanto otras ayudan a la calma y el relax.

Existen trastornos comunes a la adaptación del bebé a las rutinas alimentarias y del sueño que, a menudo, causan malestar tanto al niño como a sus padres, quienes se preocupan y hasta se angustian por la situación. En estos casos, el agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a normalizar dichas funciones, ya que ayudan a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño.

Muchos bebés logran con su mamá mejores modos de lactancia después de “tomar la teta en la pileta” en algunas ocasiones. En los encuentros acuáticos, los chiquitos muy inquietos pueden desplegar una actividad que los hace más felices y evitan así quedar restringidos a largas horas en la cuna o a jugar en espacios pequeños.

Aprenden a conocerse

Uno de los grandes logros de los chicos durante su crecimiento y desarrollo es el conocimiento de su propio cuerpo y la identificación de las sensaciones y funciones del organismo.

Los juegos acuáticos favorecen este conocimiento y aumentan en los niños la percepción de sus propios límites. Estar en el agua en brazos de mamá y papá les permite, poco a poco, afrontar un riesgo, adquirir una nueva habilidad o protegerse de un golpe o una caída accidentales.

Por lo general, los bebés nadadores trasladan estos conocimientos a su accionar en tierra. Suelen ser más cuidadosos que otros chicos que no han hecho estas prácticas y se muestran a la vez más seguros y confiados cuando pretenden resolver por sí mismos un problema que tiene que ver con sus conocimientos.

Eliminar la energía sobrante.

El agua cálida, las canciones suaves y el masaje que producen los movimientos al jugar contribuyen a eliminar buena parte de la energía sobrante que aumenta la irritabilidad del pequeño al atravesar sus crisis de crecimiento.

Mamá y papá: los primeros maestros.

La conducta de los padres es importantísima en el desenvolvimiento de las clases de Matronatación. Con la presencia de los profesores y recibiendo de éstos propuestas y explicaciones, mamá y papá serán los verdaderos maestros de sus hijos.

Muchas veces se acercan a las clases padres miedosos que no desean que sus chicos sientan temor en el agua, que es lo que habitual mente les pasa a ellos, como consecuencia de experiencias infantiles negativas. En estos casos, son sus propios hijos los que les enseñarán a disfrutar en la pileta sin miedos.
En los tiempos que se viven, por razones de trabajo u otras obligaciones, en muchos hogares han quedado atrás las formas tradicionales con que los padres jugaban con sus hijos.

La simple alegría de tirarse al piso para retozar con ellos o llevarlos subidos a los hombros representan algo más que un ejercicio de ternura: son estos juegos corporales y afectivos los que despiertan la inteligencia infantil, además de tejer estrechos lazos de amor familiar.

Como resultado del escaso tiempo y de oportunidades cada vez menores para jugar en casa, algunos padres han perdido esa habilidad espontánea para entretener y divertir a los hijos sin otros recursos que la imaginación y los deseos de jugar.

Sin embargo, éste es un conocimiento que se conserva y en las clases de Matronatación es fácil reavivar ese espíritu dormido con los estímulos adecuados para el aprendizaje. La simpatía de mamá y papá, sus voces al cantar, sus aplausos y la sonrisa que da coraje, jamás serán reemplazados por ningún profesor. Algunos papis, por desconocimiento de las capacidades infantiles de cada edad, a veces, se muestran ansiosos o apurados o les plantean a sus hijos juegos o habilidades que les exigen un esfuerzo psicológico o físico inoportuno.

La función de los profesores es explicar que ningún chico debe ser presionado para realizar actividades a las que no responda por placer y alegría. También en este aspecto la naturaleza es tan sabia que los chicos rechazan aquellas indicaciones o propuestas que no se sienten capaces de abordar.
El triunfo de los niños al lograr las habilidades acuáticas, llena de placer a los padres en tanto, para los pequeños, significa un importante paso en la construcción de una personalidad sana y equilibrada.

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Los bebés y el agua, beneficios de nadar (pileta)

Los beneficios de la natación son increíbles; mejora la respiración, la circulación, la motricidad e incluso el desarrollo del lenguaje.

La mamá transita la última fase del puerperio y no tiene aún el alta médico para ingresar en la pileta. El bebé, en cambio, recién caído su cordón umbilical y con la autorización del pediatra o del neonatólogo, está listo para comenzar.

Allí está papá, con su rol recién estrenado y a quien estos baños en la pileta con su hijito le van enseñando candorosamente su nueva función. Dulce y tranquilamente, los bebitos disfrutan del “agua grande” que, en caso de no poder concurrir a la escuela, podrá ser reemplazada por una bañera repleta de agua cálida.

Para la comodidad de los más chiquitos, la mejor temperatura es la de 32° C. El placer de sentirse libres aunque bien sostenidos por los brazos de los padres es, sin duda, una experiencia muy favorable para crecer y desarrollarse saludablemente.

Ejercitaciones y juegos divertidos en el agua

En Matronatación es tan importante que el bebé consiga aprender las habilidades acuáticas como las conductas que él y sus padres deben observar para evitar cualquier forma de riesgo. Los muy chiquitos aprenden a través de la experiencia cuáles son las mejores formas de comportarse y, poco a poco, al crecer y con las explicaciones de profesores y papis, irán interpretando el sentido de lo que hacen Una clase semanal es suficiente para que la familia comience a adquirir, casi al mismo tiempo, los dos temas fundamentales para la educación acuática: las normas de prevención de accidentes y las formas seguras y efectivas de jugar en el agua.

Los padres aprenderán ejercitaciones y juegos divertidos que potenciarán su fuerte relación afectiva con sus hijos pero también, simultáneamente, incorporarán una clara idea de la responsabilidad que los adultos tienen con los chicos que protegen y crían. En especial, comprenderán que por más seguro que su bebé nadador se desplace en el agua, siempre deberá hacerlo bajo su vigilancia y cumpliendo, además, con la regla de oro de las normas de prevención acuática: el buen nadador jamás debe nadar solo.

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Cómo decirle a los niños que papá no tiene trabajo

Pregunta: Mi marido acaba de perder su empleo y, como yo no trabajo, nuestra situación económica es delicada. Mi marido y yo estamos desocupados. Al principio decidimos no decir nada a nuestros hijos, de tres y cinco años, para no preocuparlos. Sin embargo, estamos en el verano y con frecuencia quieren saber por qué no salimos de vacaciones. ¿Deberíamos hablar con ellos?

Cuando los hijos son pequeños (menores de tres años) o hay indicios de que la situación de desempleo va a ser pasajera, tal vez no valga la pena informarlos. Si no es así, es mejor no ocultar la verdad. Cuando los adultos pasan por momentos difíciles o preocupantes (como un despido) suelen sufrir cambios de humor.

Los chicos se dan cuenta enseguida de que algo pasa, máxime si la rutina familiar se altera (se cancelan las vacaciones, el padre pasa más tiempo en casa, etc.). El riesgo está en que los pequeños atribuyan esos cambios a otras causas, ya que es posible que las fantasías infantiles sean peores que la realidad: pueden pensar, por ejemplo, que papá y mamá ya no los quieren. Además no es malo que los chicos tengan conocimiento de circunstancias desagradables, siempre que eso no genere en ellos miedos o inquietud.

Lo importante es cómo darles la información: hay que contarles lo que pasa, restándole importancia al asunto y tranquilizándolos con mensajes del tipo: “Pronto se va a solucionar”, “No hay por qué preocuparse” “Ya verán cómo vamos a salir adelante”… No está bien engañarlos ni callarse, pero tampoco debemos darles motivos para que se preocupen o se sientan inseguros. Ellos se dan cuenta enseguida de que algo pasa. Es mejor no ocultarles la verdad.

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Mi hijo miente o fantasea? ¿Lo hace adrede?

Pregunta: Hace un tiempo, mi hijo, de cinco años, llegó del colegio diciendo que había visto un tigre en el recreo. No es la primera vez que inventa algo así. Su papá cree que no debo preocuparme y que son fantasías propias de su edad. ¿Es cierto?

La edad de cinco a seis años sigue siendo una edad mágica, en la que persiste un cierto grado de fantasía que es perfectamente normal. No puede hablarse de mentiras, ya que éstas requieren una cierta alevosía, una intención consciente de engañar, y eso no se da en niños pequeños.

La cuestión es cómo reaccionar ante sus fantasías. De entrada, nunca hay que ponerlos en ridículo ni tratarlos de mentirosos. Si las fábulas son esporádicas, podemos tomarlas como un juego más y actuar en consecuencia, es decir, con tolerancia y complicidad. Podríamos responderle: “¿Así que viste un tigre, eh? ¿Y que hiciste? ¿Te acercaste a él..?”, etc. Por supuesto, el chico debe ser consciente de esa complicidad.

Podemos alimentar su fantasía, sin excedernos. El tiene que darse cuenta de que le estamos siguiendo el juego y de que no es más que eso (debe quedarle muy claro que se trata de una invención).

Si el pequeño fuera un fantaseador crónico, habría que analizar por qué necesita tanto recurrir a la imaginación, si existe algo en el mundo real que le resulta desagradable y que lo lleva a refugiarse en el mundo de la fantasía.

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Juegos movidos, arre caballito y otros

A los bebés les gustan mucho los juegos “movidos” y todo lo que significa mecerse, dar vueltas, subir y bajar… El balanceo suave los tranquiliza; los giros y movimientos rápidos los excitan y divierten (a menudo provocan en ellos grandes carcajadas). Estos juegos no son malos; al revés, resultan muy recomendables.

Al pequeño, le agradan y le sirven para estrechar el vínculo entre él y sus papas. Por si fuera poco, estimulan el desarrollo de su sentido del equilibrio y, por extensión, de su motricidad. Y es que el órgano del equilibrio, que se encuentra situado en el oído, interviene en el aprendizaje de la marcha: cuanto mejor se haya desarrollado, mayor será la soltura del chico para desplazarse sobre dos piernas. Por lo general, los padres fomentan este tipo de juegos en forma espontánea.

Es muy positivo, pero conviene tomar precauciones:

- Los juegos se deben adaptar a la edad del bebé. En los primeros meses se limitarán a vaivenes suavecitos. Mientras no pueda sostener la cabeza ni mantenerse erguido, hay que ser prudentes y cuidadosos.
- No conviene realizar actividades excitantes al final del día. De lo contrario, le será difícil conciliar el sueño.
- No lo forcemos a girar por el aire ni hamacarse si no lo desea (si nunca quiere, tenemos que informar de eso al pediatra).
- Por más que lo entusiasmen, no hay que excederse con estos juegos. Evitemos los movimientos bruscos e interrumpamos la actividad ante cualquier señal de disgusto.
- Nunca debemos soltarlo en el aire (se puede asustar y, lo que es peor, dañarse gravemente).
- Para hacerlo “volar” (sólo si el bebé es mayorcito), lo tomaremos del tronco, y nunca de las extremidades, ya que podríamos lastimar.

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Divorcio: No agredirse frente al niño

Criticar al otro resulta nefasto, ya que los chicos se identifican con sus padres y necesitan sentirse orgullosos de ellos. La alternativa: “Papá (o mamá) y yo ya no nos amamos, pero eso no tiene nada que ver con ustedes. Ambos seguimos queriéndolos”.

Decirle al chiquito que su padre ha muerto y que no quiso saber nada de él, le roba parte de su identidad, ya que ni siquiera le queda la posibilidad de fantasear una figura paterna. La alternativa: “Papá se fue a vivir lejos. Me gustaba mucho su sonrisa”. No es lo mismo a decir “A tu mamá (o papá) le da lo mismo cómo estás”.

Sugerir un abandono emocional mina la autoestima del niño: “¿Acaso no le intereso?”. La alternativa:”Quizá tu mamá (o papá) tenga mucho trabajo ahora; pronto podrá dedicarte más tiempo’.”‘Tu papá nos abandonó”. Aunque sea verdad, una afirmación asi provoca en el chico temor a ser abandonado también por la mamá. La alternativa:”El amor entre madre e hijo no termina. Nosotros dos somos una familia y nunca nos vamos a separar”.

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