
Cuando los padres consienten todo a su hijo, éste asimila que siempre podrá hacer lo que quiera. Las consecuencias son varias:
• Se convierte en el rey de la casa; va creciendo y nadie le enseña a tolerar un no. Puede llegar a ser un verdadero tirano con los que lo quieren.
• Con toda probabilidad, tendrá dificultades para compartir y llegar a integrarse dentro de un grupo.
• Si no se interviene y se lo ayuda a cambiar de conducta, se convertirá en un adulto con escasa tolerancia a las frustraciones. Y esto será fuerte motivo de insatisfacción e infelicidad.
• Se forman rasgos neuróticos en su personalidad, con llamados de atención desproporcionados; no aprendió a pedir lo que desea por los
cauces habituales.
• También le resultará difícil desprenderse de sus necesidades y acceder a los requerimientos de los demás.
• Es sencillo no llegar a estos extremos; sólo hay que establecerle unos límites claros, con cariño.







