Agregado en 12 June 2008

Hay un tema infaltable cuando se habla de mellizos: la ropa. Por lo general, muchos papas los visten con ropas iguales porque la mayoría de las que reciben de regalo son idénticas, pero también porque sienten que las prendas distintas van a provocar problemas entre ellos.
Este asunto debe ser tratado con naturalidad, sin irse a los extremos. Ni nunca la misma ropa ni siempre vestidos iguales. Y es interesante escuchar la opinión de los chicos, aunque la decisión final corra por cuenta de los padres: a algunos mellizos les gusta vestirse iguales, otros se inclinan por la exclusividad y muchos alternan.
De hecho, cuanto más discriminadas estén ciertas cosas (cama, tipo de comida, ropa, juguetes) más fácil. será que se despeguen en el futuro. Pero tampoco hay que olvidar que estuvieron conviviendo nueve meses muy juntitos en un habitáculo bastante estrecho y éste es una experiencia de vida distinta de la de un bebé que ha estado solo. Por eso muchos pediatras aconsejan no separarlos inmediatamente después de nacer y dejarlos dormir durante un tiempo en el mismo moisés o en la misma cuna.
Agregado en 12 June 2008

El temor a perturbarlos con las diferencias es tan grande que a menudo la madre se sobreexige y hace más de lo que es capaz de hacer; actitud que la lleva a veces al agotamiento. Esto se observa sobre todo cuando son bebés y ella pretende a toda costa darles de mamar a los dos sin siquiera pensar en un tipo de alimentación mixta: la leche materna puede complementarse con mamadera; un dato que hay que tener en cuenta.
Por otra parte, siempre es saludable recordar que la madre de mellizos no está batiendo ningún record ni postulándose para la supermadre del año; por lo tanto, si necesita ayuda tiene que pedirla. La colaboración del papá en los primeros años de los chicos es indispensable.
Además, esa mamá puede relacionarse muy bien con los dos, aunque no lo haga al mismo tiempo, y debe aceptar también que es posible que de a ratos tenga más ganas de estar con uno que con otro, y que el vínculo con cada hijo tenga intensidades diferentes en distintos momentos del día. Son permisos que tiene que darse sin que la culpa sea una invitada molesta.
Agregado en 27 May 2008

Es bueno que cada uno de los mellizos se sienta reconocido por lo que es, por lo que le gusta, por lo que expresa y no sólo por ser hermano de alguien que tiene una cara igual a la suya y del que se supone que debe ser igual en todo lo demás. Este trabajo de diferenciación, que les corresponde a los padres, es arduo y comienza con el nacimiento.
Si son de distinto sexo el asunto se simplifica porque ya están discriminados espontáneamente. Por eso, cuando son del mismo sexo y hay peligro de confundirlos desde que son bebés, es necesario valerse de ciertos trucos (pulseritas, aros, o cualquier otro detalle). Y así, sabiendo quién es quién, será más sencillo darse cuenta de qué es lo que prefiere cada uno, y de qué modo especial se manifiesta.
A los pocos días de nacer mamá y papá ya saben que uno es más llorón que el otro, o más dormilón, o más comilón, y que reacciona ante ciertos estímulos de manera diferente. Estos son datos que surgen de la observación y del contacto con uno y otro separadamente. Seguir leyendo
Agregado en 23 May 2008

Cuando los chicos inician las actividades sociales aparecen otras alternativas para los padres. ¿Es bueno que integren el mismo grupito rodante? ¿Que compartan la sala del Jardín? ¿Que estén en la misma aula en la escuela?
La enseñanza de que a los mellizos hay que diferenciarlos suele ser tan fuerte que a algunos papas se les va la mano. Es necesario entender que son hermanos con un vínculo muy particular y que no hay por qué romperlo temiendo que se peguen demasiado.
No se trata de actuar compulsivamente sino de prestar atención a lo que los chiquitos hacen, y reconocer si hay ratos en que juegan solos, si siempre requieren la presencia del hermanito, si son capaces de quedarse en casa con otra persona mientras mamá sale con uno de ellos. Seguir leyendo
Agregado en 23 May 2008

La competencia entre hermanos en un hecho habitual, normal e inevitable. No podemos pretender que los chicos vivan en una campana de cristal, separados de las actitudes competitivas que existen dentro de la sociedad. En el caso de los mellizos esa contienda por el poder tiene características particulares.
o compiten desaforadamente y se matan por ver quién es el que puede, o se traban y hay uno que se fija en el lugar del que siempre gana, mientras el otro cede terreno, no pelea y se resigna con su papel de eterno perdedor. Si los padres no se dan cuenta a tiempo, esto puede estereotiparse y ser muy difícil de modificar.
Intentar que sólo sean hermanos que se enfrentan sin que el triunfo sea de antemano para uno.
Agregado en 23 May 2008

La tendencia a los roles estereotipados es bastante común entre los hermanos. Si uno es buen alumno, el otro no; si uno es simpático, el otro es hosco; si uno es rebelde, el otro es sumiso… Y mamá y papá colaboran a menudo para que queden fijos en estos lugares.
“Mariano nunca tuvo problemas en la escuela; en cambio, Fabián siempre necesitó maestra particular”. Y Fabián queda ahí, rotulado, a veces ‘de por vida”, como “el que tiene dificultades”, encasillado en una categoría que adquirió porque alguna vez mostró algún altibajo en su rendimiento escolar. Estos rótulos se favorecen aún más cuando son mellizos.
Si sus padres juegan a que entre los dos forman uno, y que son cara y contracara, es frecuente que cuando uno de los hijos empiece a marcar una línea lo fijen en ella y quede así como el “débil”, “el simpático”, “el desobediente”, mientras su hermano exhibe la etiqueta opuesta. Seguir leyendo
Agregado en 23 May 2008

Ser padres de mellizos es un desafío, sin duda. La tarea de criar hijos nacidos el mismo día tiene peculiaridades, sutilezas, aristas que mamá y papá no deben perder de vista. Más allá de la responsabilidad, el gasto de energías, el afecto, la atención por partida doble que ellos exigen, está el hecho de acompañar el crecimiento de dos individuos y no de dos mitades que hacen uno.
Un asunto que los padres de mellizos conocen muy bien, como también saben de la gratificación, el placer, la satisfacción duplicada que ellos ofrecen.
Parecidos y diferentes. Aunque sus caras parezcan calcadas, ellos son dos personitas distintas, con individualidades propias. Un dato importante que mamá y papá no deben perder de vista a la hora de relacionarse con cada uno. Seguir leyendo