Agregado en 28 agosto 2008
Tags: consejos, rutina

El orden predecible de lo que hacen les da seguridad. Imaginemos que vamos a contratar un viaje organizado para conocer un país exótico. «¿A qué hora llega nuestro avión al aeropuerto de ese país?», le preguntamos al señor de la agencia.
«Depende, a veces llega por la mañana, pero a veces se atrasa y llega por la tarde». «Pero habrá alguien de la agencia esperándonos», suponemos. «Probablemente, pero nunca se sabe a qué hora aparece», nos contesta el empleado con una sonrisa.
«¿Y de qué categoría son los hoteles?» «Sí tienen ustedes suerte, serán de cinco estrellas, pero muchas veces no quedan y entonces dormirán en carpa. Algunas veces tendrán que dormir de día».
¿Adonde mandaríamos al señor de la agencia? Hace falta mucho sentido de la aventura para embarcarse en semejante desorden, ¿verdad? Todos necesitamos cierto orden. También nosotros, incluso cuando buscamos novedad y aventura, queremos que el mundo sea al menos mínimamente previsible.
Seguir leyendo
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: tres meses

El pequeño se va acomodando gradualmente al mundo a medida que se va despabilando. Alrededor de los tres meses, las comidas suelen ir distanciándose y también son bastante más previsibles, con frecuencia cada cuatro horas.
La sensación de hambre es menos urgente para él y puede incluso aguantar unos minutos cuando no se satisface inmediatamente su demanda. Es capaz de entretenerse él solo con su objeto favorito o con sus propios dedos mientras espera que los adultos lo vayan a ver.
Las deposiciones son también algo menos frecuentes. Y puede haber, como mínimo, un período de sueño de seis o más horas que, normalmente, coincidirá con la noche, para alegría de los cansados papás.
Agregado en Bebes
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: bebe, horarios

Debe hacer frente a todo un nuevo entorno. Su alimento, por ejemplo, solía llegar constante y puntualmente desde la placenta a través del cordón umbilical. Mientras que ahora, de repente, empieza a vivir nuevas y desagradables sensaciones: sueño, hambre, demasiado frío, demasiado calor…
• No se puede obligar al bebé a tener un horario de comidas.
Debe ser alimentado a libre demanda, es decir, cada vez que lo reclame, cada vez que llore por hambre. Y eso ocurre al principio con un cierto desorden, que viene bien para que la succión repetida ponga en marcha el proceso de lactancia natural.
Luego, poco a poco, se va ordenando. A lo largo de los primeros 10 ó 15 días reclama una toma cada dos o tres horas, el tiempo que tarde en hacer la digestión de la anterior. Al final es el propio chico el que se autorregula.
A tan temprana edad, dejarlo llorar en vano por su comida tratando de que se adapte a un horario sólo puede dar al bebé la sensación de desconcierto. No hay que tener miedo a malcriarlo por tomarlo en brazos todo el tiempo que lo pida y lo necesite o alimentarlo con frecuencia.
Seguir leyendo
Agregado en Bebes

Darse cuenta de que no existe horario en la jornada del recién nacido resulta casi un shock para muchos padres. Es imposible predecir con cuánta frecuencia tendrá hambre, qué cantidad de tiempo permanecerá dormido o las veces que necesitará un cambio de pañales.
Ni siquiera parece conocer la diferencia entre la noche y el día. Todo eso significa que durante un tiempo los padres vivan en un constante «ahora o nunca»: atentos al momento en el que su hijo se duerme para hacer lo mismo.
Agregado en Bebes
Agregado en 21 agosto 2008
Tags: Mama, Trabajo

«Dejé a un lado mi carrera cuando tuve mi primer hijo. Luego vino la segunda y, cuando tuve ei tercero, me di cuenta de que tenía ganas de retomar mi trabajo. Volver a una empresa privada después de cinco años es difícil, y más aún cuando no quería ajustarme a esos horarios a los que me sometía cuando no era madre. Luego de varios intentos, me di cuenta de que o me las arreglaba por mi cuenta y armaba una empresa o asumía que no podía volver a trabajar. Y eso sí que no, me dije a mí misma».
Se trata de una madre de tres hijos. Licenciada en Ciencias Económicas le dio la ventaja de no tener que contratar a nadie para que le llevara la contabilidad de la empresa, así que lo siguiente que hizo fue pensar en un campo donde poder ofrecer un servicio que conocía.
«Antes trabajaba en una compañía que tenía una franquicia de gimnasios, eso es lo que me dio la idea: organicé una empresa de entrenadores personales a domicilio, a la que luego sumé otros servicios.
Seguir leyendo
Agregado en Mama