Agregado en 23 octubre 2008
Tags: sueño

Dormir es una necesidad fisiológica de la que no podemos prescindir, pero hay que seguir algunas pautas determinadas y de manera regular para que el organismo se rinda sin dificultades a ella. ¿Misión imposible?
Tomar el sueño es como tomar el tren: hay que preparar con anticipación el equipaje, comprar los boletos… y llegar a tiempo a la estación. Si el vagón se nos escapa, de nada habrá servido tanto preparativo.
Disponerse a dormir es algo parecido: realizar el ritual previo, ponerse el pijama. .. y meternos en la cama antes de que el sueño pase de largo; es decir, cuando el cerebro avise que ha llegado la hora D.
Cuando llega ese momento, cada chiquito tiene una particular manera de expresarlo, incluso los bebés. Si en sus horarios ya existe cierta rutina, ese SOS tan evidente (se frota los ojos, lloriquea…) lo emitirá más o menos a la misma hora. Así que antes de que lleguen estos momentos, el ritual (el equipaje), los boletos (el pijama y el pañal limpito) y el tren (su cunita) ya deben estar listos para recibir a tan somnoliento viajero.

El hombre también tiene cosas que aprender. La participación del hombre en el parto y en el cuidado del hijo es muy positiva. Si asistimos a un curso en el que no se aprecie suficientemente la colaboración masculina o si nuestra pareja se siente incómoda (porque hay pocos hombres o no se tratan los temas desde un punto de vista interesante para él), no perdamos el tiempo y busquemos otro más acorde con nuestros gustos.
En general resulta más fácil encontrar hombres en los horarios de tarde que en los de mañana. Si nos da lo mismo, quizá sea preferible elegir los primeros. Conviene que evaluemos la posibilidad de relacionarnos con otras mujeres, de compartir las preocupaciones del embarazo y de hacer contactos. En muchos grupos de preparación para el parto las parejas se hacen amigas, e incluso después de nacer los chiquitos mantienen el trato.
Haptonomía: para los futuros padres establecer contacto afectivo con su hijo mediante el tacto es una experiencia sorprendente. El hombre tiene ocasión de participar en el embarazo de su pareja sintiendo al bebé. Seguir leyendo

1. Clases amplias con luz natural y buena ventilación, con sanitarios adaptados a la edad y zonas de recreo.
2. Un sala para cada grupo.
3. Un educador o maestro por grupo, más otros educadores de apoyo.
4. No más de 25 alumnos por aula y educador.
5. Existencia de un equipo psicopedagógico.
6. Patio exterior y privado.
7. Dieta adecuada.
8. Horarios amplios.
9. Cauces convenientes de relación familia/escuela.
10. Proyecto educativo acorde con el criterio de formación de ios padres.
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: horarios, rutina

En hacer las mismas cosas a las mismas horas todos los días. El bebé entra en una dinámica acorde con el hogar. Si la familia tiene un orden horario, el chiquito adquirirá ese horario, y si vive en una casa un tanto anárquica, esa anarquía se trasmitirá al horario del pequeño.
En las guarderías o jardines maternales, por ejemplo, se lleva un horario estricto de desayuno, almuerzo, siesta y merienda. El pequeño se adapta rápidamente a estas rutinas y las espera con agrado.
Es fundamental que el chico sepa qué va a ocurrir después de… De esta forma se siente seguro, sabe que el mundo funciona del modo que él conoce y puede controlar. Los cambios tienen que darse paulatinamente.
Seguir leyendo
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: cuarto mes

A pesar de estos cambios, no se puede esperar aún que el bebé adquiera un comportamiento regular. Este depende de cada uno, pero empieza a normalizarse a partir del cuarto mes.
Antes de esa fecha, algunos bebés duermen ya toda la noche (o al menos desde las doce hasta las seis de la mañana). Cuando el bebé es capaz de dormir seis o más horas con cierta regularidad se le puede suprimir la toma nocturna, según aconsejan los especialistas.
Y si ocasionalmente repite su lloriqueo, basta tranquilizarlo con una palabra o una caricia para que se vuelva a dormir y se acostumbre a esperar hasta el día siguiente.
De hecho, la mayoría de los lactantes bajan considerablemente el número de comidas al día al llegar el cuarto mes de vida, lo que facilita las cosas a los padres.
Agregado en Bebes
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: Bebes, rutina

En realidad, ya cuando era bebé nuestro hijo ha necesitado de un ambiente estructurado y repetitivo para ir ajustando sus biorritmos al ciclo de veinticuatro horas.
La luz, el ruido, el silencio, y sobre todo las rutinas o hábitos de sueño y comida, son las normas mediante las cuales ayudamos a nuestros hijos a acomodar su reloj biológico. Sí, por el contrario, descuidamos o no acertamos a establecer esa rutina, estaremos creando las condiciones para que ese reloj se desajuste y el chiquito no encuentre su ritmo ni su equilibrio. Podemos adivinar las consecuencias.
A los dos años, esos ritmos biológicos ya están bastante bien establecidos, pero los chicos siguen necesitando de hábitos estables para que su reloj biológico y anímico no se descomponga. Precisamente a esta edad son extraordinariamente ritualistas, aman y necesitan el orden y la repetición, cada cosa en su momento y en su lugar, lo que les proporciona sensación de confort y seguridad. Seguir leyendo
Agregado en Bebes
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: horarios, rutina

Ayuda a mantener el hábito el que la misma persona le dé normalmente de comer, y que se haga en un espacio relajado, sin distracciones ni interferencias. También conviene no prolongar mucho el tiempo.
Una media hora es suficiente, y en el caso de que se muestre inapetente, es mejor no insistir y esperar a la próxima comida, sin dar «extras» entre horas, porque conviene mantener los horarios. No hay que forzar, apurar ni gritar. Comer debe ser algo placentero y rodeado de afecto.
En cuanto al sueño también hay que respetar la hora de acostarse, y preparar ese momento mediante una secuencia de acciones que conviene repetir cada día en el mismo orden: baño, cena, lavado de dientes, pis, pijama, despedirse del muñeco y del osito, beso de buenas noches…
Se trata de un rato especialmente afectivo en el que podemos incluir un cuento, una canción… sin demoramos demasiado, pero también sin apuro. No como un trámite para el sueño, sino dando toda su importancia a ese momento tierno de las buenas noches que lo ayudará a tener felices sueños.
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: Niños, rutina

Sin embargo, si se produce cualquier alteración en el orden, lo más probable es que el equilibrio del chico se modifique. Cuando sus horarios se descontrolan, todo lo demás se descontrola. Si un día duerme menos, no será raro que luego coma peor, llore más, no disfrute jugando, se queje por todo, proteste, se enoje…
Y no digamos lo que ocurriría si permitiésemos que comiese a cualquier hora y lo acostásemos un día a las ocho y otro a las doce. No sólo estaríamos malcriándolo, sino que estaríamos creándole un auténtico desequilibrio.
Si ese desorden se hiciese habitual, favoreceríamos ansiedades y miedos, inseguridad y desconcierto, lo que puede derivar en auténticos trastornos.
Es difícil que en un hogar se dé una situación tan anárquica como la que acabamos de describir, pero podemos acercarnos a ella en alguna medida, aunque sea algo antinatural. Y es que la naturaleza entera se rige por cadencias más o menos variables, pero siempre cíclicas: después de la noche viene el día, después del verano, el otoño. Un ritmo vital que varía según las especies y que tiene matices en cada individuo.
Agregado en Niños
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: horarios

Mientras a algunos les resulta positivo acostarse a las ocho de la noche, otros duermen mejor si se los lleva a la cuna a las nueve y media o incluso a las diez de la noche.
Lo importante es que los padres observen la hora en la que el pequeño empieza a mostrarse más somnoliento y aprovechar para que se duerma siempre más o menos en ese momento.
En caso de que sea muy temprano o muy tarde, se puede ir ajustando la hora aumentándola o retrasándola, según los casos. Habrá que ir modificando un cuarto de hora (más o menos) al día hasta dar con un tiempo que a los padres les parezca adecuado y cómodo.
Agregado en Niños
Agregado en 28 agosto 2008
Tags: rutina

Investigadores y estudiosos en el área de la crianza y educación infantil sostienen que las rutinas, al hacer que los acontecimientos sean predecibles, tienen una influencia favorable en padres e hijos, porque les proporcionan estabilidad en un mundo que de otro modo resultaría algo caótico.
Fomentan un sentido de cohesión y satisfacción general en la vida familiar, hacen que los chicos se sientan conectados e incluidos en su familia, dan seguridad y comodidad.
Ayudan a superar mejor las crisis y acontecimientos adversos (cambios de residencia, divorcio, fallecimientos o enfermedad en la familia…), y favorecen la competencia social de los chicos. También propician que las madres (y los padres) se sientan competentes, al hacer su labor más fácil y eficaz.
Seguir leyendo