Agregado en 23 octubre 2008
Tags: hijos
¿Qué parte es la mejor? Cuando los hijos viven con la madre, ésta tiene con frecuencia la impresión de que al padre le ha tocado la parte agradable (fines de semanas y vacaciones, visitas al cine, excursiones, juegos y diversiones) mientras que ella debe bregar con los mil y un inconvenientes de la vida cotidiana.
Dentro de lo posible, también el padre que no convive con su hijo o su hija debería asumir responsabilidades como llevarlo al médico, hablar con la maestra, comprarle zapatos o ir a buscarlo a la clase de yudo.
De ese modo, las cargas se reparten y el chico comprende que, a pesar de vivir separados, ambos padres siguen preocupándose por sus cosas.
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Agregado en 23 octubre 2008
Tags: divorcio, Padres
Con los niños no se debe chantajear. Uno de los pecados más graves consiste en utilizar al niño como arma arrojadiza: “Si te vuelvo a ver con ése, te saco al nene” Para cualquier chico significa una enorme ofensa no ser tratado como persona, sino como una simple pelota en el juego de pim-pón de sus padres.
Cuando no sólo el padre custodio sino también el ausente está sinceramente interesado en la educación, surgen con frecuencia cuestiones sobre las que hay que ponerse de acuerdo. Siempre que sea posible y la distancia no lo impida (por ejemplo, si los progenitores viven en ciudades distintas), la ex pareja debería acordar encuentros regulares sin los hijos.
Conviene que estas reuniones no tengan lugar en la anterior vivienda en común, sino en un lugar neutral, como un restaurante o un bar. No siempre tendrán que hablar de algo tan decisivo como la elección del colegio, a veces, sólo se tratará de la normal evolución del chico. Cada padre informará al otro sobre lo que piensa acerca del comportamiento, los logros, deseos y temores del pequeño (¡sin acusar al otro de no educarlo bien!).
De esta forma también el padre que no convive con el niño podrá tomar parte en su crianza. Trátese de los deberes, las costumbres televisivas o las pequeñas enfermedades del hijo, cuanto mejor esté informado, mucho más se interesará por su vida y su bienestar.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: divorcio
Para evitar las discusiones, algunas parejas divorciadas utilizan la táctica de hablar lo menos posible. Pero no es cuestión de entregar al chico en la puerta de la casa o utilizar a terceros para que lo lleven a ver a su padre.
Unas cuantas palabras y el necesario intercambio de información son lo mínimo a lo que ambos padres deberían obligarse. Incluso cuando los ánimos están revueltos, hay que tratar de comunicarse objetivamente. En vez de gritarle al ex: “¡No empieces de nuevo!”, conviene comunicarse de forma más suave: “Entiendo que tengas otra opinión, pero a mí me parece que es pronto para que nuestra hija duerma en tu casa. Todavía la veo bastante desubicada”.
Al mismo tiempo habrá que insinuar que no falta buena voluntad: “No te preocupes, cuando ella quiera quedarse, yo no me voy a oponer”.
Claro que algunos temas no permiten una dilación indefinida. Cuando se trata de asuntos de la guardería, la escuela o la educación en general, los padres deben ponerse de acuerdo con cierta rapidez. A lo sumo podrían darse una semana de reflexión: “Vamos a pensarlo más despacio, quizá lleguemos a un acuerdo que nos satisfaga a todos”.
En cada encuentro entre madre, padre e hijo (o hijos) acecha el peligro de recalentar las viejas historias que condujeron a la separación. Toda la amalgama de desilusión, ira y rencor que queda en los corazones quiere irrumpir de nuevo. Pero ambas partes deberían tener claro que no se hallan en calidad de pareja, sino como progenitores de hijos en común. Ya no importa el tema de su convivencia malograda, lo único que cuenta es el bienestar de los chicos.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: juegos, Niños

“Mis hijos, de cuatro y seis años, disfrutan desordenando la habitación y esparciendo sus juguetes por el piso, pero después no quieren ordenar. ¿Cómo puedo conseguir que sean más ordenados? ¿Soy demasiado exigente con ellos?”
Los hijos pueden y deben colaborar en las tareas domésticas cotidianas. Guardar los juguetes es algo para lo que están capacitados desde muy pequeños (ya a los dos años puede ayudar a meter las piezas del puzzle en su caja o reunir las construcciones diseminadas por la alfombra).
Si los habituamos desde chiquitos, cuando están ansiosos por colaborar, será fácil inculcarles el hábito. No debemos imponer el orden como un castigo; así lo único que conseguiremos es que asocien el orden con una tarea pesada y aburrida.
Lo ideal es que la tarea de ordenar se convierta en un juego. Podemos dividir las obligaciones entre padres e hijos, o entre hermanos, y jugar una carrera, a ver quién termina antes. O bien podemos poner música y animarlos a bailar mientras ubican cada cosa en su lugar.
También lo que funciona es proponer que cuenten en voz alta los juguetes que van guardando (“Uno, dos, tres… ¿hasta cuánto sabes contar?”). Hay muchas posibilidades; sólo es cuestión de un poco de imaginación.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Padres

“Cuando yo tenía tu edad.. .”"Tu primo ya sabe.. .”"Mira qué bien se porta esa nena.. .”A veces, con la intención de animar a nuestros hijos a mejorar, caemos en la tentación de ponerles de ejemplo a otros chicos.
Las comparaciones, sobre todo si son constantes, pueden ejercer el efecto contrario al deseado: lejos de alentar al chico a cambiar, suelen causar desánimo y empujarlo a tirar la toalla.
Especialmente desaconsejadas son las comparaciones entre hermanos, ya que favorecen las peleas entre ellos. Además, el chiquito que sale peor parado puede sentirse menos querido por los padres.
Para motivar a un niño a superarse, es mejor compararlo consigo mismo que con los demás. Fijémonos en los progresos que hace: “la semana pasada no sabías usar los cubiertos; hoy pudiste cortar el churrasco solo”. Felicitarlo por sus logros, por chiquitos que sean, así como por su esfuerzo, es siempre el mejor aliciente.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Embarazo, Mama

A poco más de un año del parto, ¿cómo llevas tu maternidad?
Estupendamente. Creo que la he incorporado de manera tan natural como el embarazo. Y con mi hija disfruto cada momento en el que podemos estar juntas, porque el año pasado fue muy duro de trabajo y no he podido estar con ella todo lo que he querido. Es decir, que he tenido trabajos muy intensos, y es como que siempre me quedo con ganas de estar más tiempo a su lado.
¿Notas algún cambio en tu persona desde que llegó tu hija?
Mira, yo creo que te cambian cosas internas. No sé si yo he sentido un cambio muy brusco, pero siento que hay cosas que se han exacerbado; por ejemplo, mi sensibilidad hacia determinados temas como puede ser el de los niños. Uno tiene muy claro que ante un niño el egoísmo no existe en la madre. Por lo menos, eso es lo que me está pasando a mí. Que das, das y das y nunca te supone un sacrificio, como algunas veces nos lo hacían ver nuestras madres. Si este amor que a uno de repente le nace, esta sabiduría de la naturaleza, a uno no lo coloca en el equilibrio de lo que realmente tiene valor en la vida, creo que ya no te lo coloca nada ni nadie.
¿Qué valores te parecen fundamentales para transmitirle en su crecimiento?
El ser buena persona y no actuar nunca con maldad; el ser generosa; el pelear por sus sueños y por un mundo mejor, que es posible.
¿Te gustaría tener más hijos?
Sí, me gustaría que no quede como única hija. Es responsabilidad de los padres tener que decidir que un hijo tenga o no una relación de hermano, que es diferente a todas las demás relaciones de la vida. Y además, ¿quién es uno para decidir negarle ese privilegio y privarla de tener hermanos?
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Niños

Aunque los ayudemos en esos momentos de apuros y agobios cuando se les viene el tiempo encima y deben hacer las tareas, la solución no está en que se lo demos todo hecho, sino en que vayamos educando, con paciencia, su capacidad para planificar, haciéndoles ver sus ventajas y ayudándolos a que sean cada vez más autónomos.
Del mismo modo, no se los debe castigar por su actitud ni recriminarles con comentarios peyorativos (“Te lo dije”, “Siempre te pasa lo mismo”, “Ahora te aguantas”), ya que sólo conseguiremos perjudicar su autoestima y la confianza en sí mismos, que es precisamente lo que debemos potenciar.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: pareja, vivienda

Ninguno de los esposos puede impedir al otro la entrada al hogar conyugal durante el matrimonio. Si lo hiciera, por ejemplo mediante un cambio de combinación de la cerradura de acceso, estaría incurriendo en una injuria grave hacia él.
Opciones del cónyugue excluido:
- Requerir judicialmente se intime al otro a reanudar la convivencia interrumpida sin causa justificada, bajo apercibimiento de negarle alimentos.
- Iniciar juicio de separación o divorcio por injurias graves. La exclusión arbitraria de un cónyuge por el otro del hogar conyugal es equiparable por su gravedad al abandono voluntario y malicioso y, por lo tanto, es causal de separación o divorcio. Seguir leyendo
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Bebes

- Los bebés no son tan frágiles como parecen, se puede ir con ellos a muchos sitios, yo iba incluso al cine. A diario, en la primera sesión, apenas hay gente.
- Si el bebé se queda en buenas manos, no hay problema en salir. Solo tienes que estar dispuesta a marcharte sin remordimientos.
- No tienes que renunciar a tus amigos de siempre, aunque no tengan hijos. Yo organizaba encuentros en casa. El único requisito es no hablar todo el tiempo de tu hijo.
- Cuando se necesita compañía, hay que buscarla. Puedes poner un aviso donde puedas para buscar madres primerizas que, como tu, necesiten buenas amigas.
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Agregado en 23 octubre 2008
Tags: bebe, soledad

Lo peor no es sentirte sola con el bebé, sino la terrible sensación de culpa que te invade y que te impide, incluso, comentar tu pecado con alguien. Si necesitas ver a otra gente, hablar de temas que no sean pañales, tomas y vacunas, y añoras una tarde de compras o una buena sesión de cine, te sientes mal.
Es como si por eso no quisieras a tu hijo y pusieras en una balanza qué te gusta más: ¿ir al cine o estar con él? Pero no estás preparada para hacer una elección de este calibre y, por eso, anulas tus deseos y sigues cumpliendo ese mítico y falso papel de supermadre que sólo necesita, para ser feliz, estar al lado de su hijo.
Cuando una mujer está embarazada, y más si es primeriza, no puede evitar fantasear con el futuro. Muchas deciden incluso dejar de trabajar para dedicarse en cuerpo y alma a su bebé e imaginan que esta actividad las va a llenar por completo.
Pero después, al darse cuenta de que no es así y de que siguen teniendo otras necesidades personales, se ven a sí mismas como malas madres y esto les crea un enorme sentimiento de culpa. Y es que cuando una futura mamá se imagina con sus hijos en brazos, ve una imagen idílica de la que suprime todos los malos momentos: el cansancio, la falta de sueño, la angustia al no saber por qué llora el bebé, el enorme trabajo que da, la drástica transformación que se produce en su vida a raíz del nacimiento de su hijo…
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