
El rostro de los chicos es muy expresivo. Trate de captar las distintas emociones que se reflejan en él, no sólo las sonrisas de los buenos momentos. Registre también algún enojo, un “pucherito” o un llanto con lagrimones. El valor emotivo en esas fotografías instantáneas es muy grande.
Ensaye distintos tipos de iluminación. La luz más correcta no es siempre la más recomendable, y muchas veces puede restarle magia a la fotografía. Con películas muy sensibles se pueden obtener excelentes fotos de interior sin necesidad de flash. Los contraluces también tienen un encanto especial.
Importante: anote al dorso de cada foto la fecha y cualquier otro dato que le parezca interesante; sólo de ese modo el álbum funcionará como un verdadero cofre de recuerdos familiares.
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