
Es la dificultad o imposibilidad de retraer el prepucio, que es la piel que recubre el extremo del pene o glande. Casi todos los varones recién nacidos tienen fimosis fisiológica, es decir, el prepucio está muy cerrado y estrecho, y no es fácil retraerlo.
Síntomas: En algunas ocasiones, la fimosis se acompaña de adherencias entre la piel y el glande (también pueden existir sin haber estrechez de prepucio).
Las adherencias son muy comunes en los más chiquitos. Dificultan la higiene del pene, lo que puede llegar a producir a veces una infección local denominada balanitis.
¿Hay que retraer el prepucio? Aunque observemos que la piel del glande es muy estrecha o está muy pegada no es aconsejable retraerla bruscamente con los dedos, ni siquiera para limpiar el pene, ya que podríamos lesionarla. A medida que el chico crece, esa piel se va ensanchando y permite su retracción. El 90 por ciento de las adherencias se soluciona espontáneamente antes de los dos años.
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