Cabe la posibilidad de que la mujer no tenga óvulos por una menopausia precoz o una alteración ginecológica, o que sus óvulos no sirvan porque existan alteraciones genéticas o biológicas. En estos casos se puede recurrir a la donación. Se extraen los óvulos de una mujer joven, sin problemas, por el procedimiento que ya hemos contado, estimulando sus ovarios.
A la vez, se prepara a la receptora, es decir, se sincronizan los dos ciclos y se procede a la FIV. Hasta aquí todo parece llano. Pero esto es como en las películas, que terminan con un beso de amor, cuando la cruda realidad viene después.
Resulta que cuando se colocan los embriones dentro del útero, sólo se implantan de un 15 a un 20 por ciento. Este es el cuello de botella de la reproducción asistida. Se está desarrollando un nuevo sistema para mejorar las posibilidades de que los embriones “se peguen”.
Más facilidades para los embriones
¿Cómo se hace esto? Se cultivan en presencia de células de la matriz de mujeres que ya han tenido hijos o en células comerciales para cultivo llamadas “vero”. Los de las pacientes con problemas se ubican en esa cuna de células sanas durante siete días. Luego se le transfieren a la madre para que se implanten como blastocitos. Y funciona.
Estas células sólo actúan como nutriente, y es el mejor medio de cultivo que existe. Hasta ahora, los embriones se cultivaban en plástico y medios de cultivo, pero si uno fuera un embrión, lo que le gustaría es estar entre células y no en una probeta vacía.
Parece lógico. Con esta genial idea, se ha conseguido ya el 30 por ciento de gestaciones en pacientes desahuciadas, a las que se les habían practicado varias FIV previas y no había forma de que quedaran embarazadas.
Ahora vienen las cifras. Lo normal es que las parejas que concurren a un centro altamente calificado, lleven no seis meses intentando tener un hijo, sino seis años. Están sometidas a una gran angustia y hartas de peregrinar por miles de lugares.
Esto no es un paseo por la playa. Es pesado y estresante. Pero una pareja joven, sana, que practique el coito el día de la ovulación, sólo consigue el embarazo entre un 25 y un 30 por ciento de las veces. Quienes tienen problemas deben saber que cuentan con un 35 por ciento de posibilidades en cada intento, es decir, un porcentaje superior al de una pareja normal, pero claro, es menos agradable y más costoso. Deben ser conscientes del trabajo que tienen por delante.
Las inseminaciones artificiales logran, como dijimos, un 14 por ciento de éxitos por cada ciclo. La FIV o la microinyección alcanzan un 35 por ciento de gestaciones por intento. La donación de óvulos tiene un 50 ciento… En todos estos procesos hay un número lógico de intentos, de 4 a 6; si no se consigue la gestación, se debe pasar a otra técnica, porque algo falla. Cada patología es candidata a una técnica diferente. Lo importante es consultar cuanto antes a un especialista certificado en medicina reproductiva.
Pero el que algo quiere… El que lo intenta, lo consigue casi siempre. Cualquier pareja puede llegar a tener un hijo utilizando la técnica adecuada y con la paciencia suficiente para aguantar fallas y fallas.
Además la ciencia avanza cada día y los que ayer no tenían solución, hoy sí. Hay un dato que resulta interesante: todos los que han tenido un bebé gracias a las técnicas de reproducción asistida, las repiten para conseguir el segundo. Los hijos, ya se ve, no tienen precio.


