Agregado en 23 October 2008

Si eres estas embarazada y tienes fiebre alta o algún otro tipo de síntoma u enfermedad no te automediques. La única opción posible es que consultes con el médico.
Dado que él es el único que puede evaluar las distintas alternativas terapéuticas y seleccionar el tratamiento más adecuado en cada caso, es muy importante mantener una fluida comunicación y colaboración con él, consultándolo siempre ante cualquier problema que se presente, por pequeño que parezca.
Ciertas enfermedades maternas pueden suponer un riesgo durante la gestación, tanto para el desarrollo del bebé como para la madre. Así entonces, cuando una embarazada padece una enfermedad (infecciosa o no), el mejor modo de prevenir posibles daños al bebé es visitar al médico con el fin de establecer, lo antes posible, el mejor control de la enfermedad.
Asimismo, aunque no exista complicación, es aconsejable mantener un control periódico del embarazo. La Organización Mundial de la Salud recomienda diez visitas para el caso de una gestación normal. Estas consultas al ginecólogo son importantes, sobre todo en los casos de afecciones crónicas.
Además, muchas enfermedades infecciosas, como la rubéola, pueden prevenirse mediante vacunas con anterioridad al inicio del período reproductivo o antes de la gestación, si no se está inmunizada.
Agregado en 20 October 2008

Si tiene alguno de estos síntomas, puede tratarse de algo más serio.
• Cambios llamativos en su comportamiento: un bebé activo y juguetón que se vuelva apático.
• Una fiebre que persista tres o más días, o que experimente subidas y bajadas repentinas.
• Progresivo malestar al dormir, acompañado de gemidos, frotamiento de un oído o ladeo de la cabeza cuando se lo alza en brazos.
• Respiración dificultosa, con una especie de carraspeo o silbido y un movimiento inusual del pecho.
• Inflamación de los ganglios del cuello, las axilas o las ingles.
• Una duración excesiva del resfrío (más allá de los 10-12 días).
Agregado en 19 October 2008

El diagnóstico es primordial. En la actualidad, en la mayoría de las maternidades, en los primeros días de vida del bebé se realizan estudios a fin de descartar la enfermedad. En los más grandecicos. y en quienes presentan síntomas compatibles, se efectúa el test del sudor, método que mide la cantidad de sales.
Los que padecen enfermedad fibroquística tienen muy aumentadas dichas sales. Esto no tiene nada que ver con el hecho de que un chico transpire mucho: no es la cantidad de sudor lo que conformada la enfermedad, se realizarán terapias para proteger el aparato respiratorio: tratamientos antibióticos, kinesioterapia, etcétera.
Para tratar los problemas digestivos, se sustituyen las enzimas digestivas faltantes y se aportan vitaminas, ya que éstas no se absorben en forma adecuada
Agregado en Mama
Agregado en 19 October 2008

El estómago tiene dos válvulas: una de entrada y otra de salida, esta última es el píloro. Cuando, por causas aún desconocidas, la musculatura del píloro se hipertrofia tanto que obstruye la abertura de salida, se presenta una estenosis pilórica. A raíz de esta situación, el contenido alimentario que llega al estómago no puede salir para continuar su recorrido hacia el intestino.
Síntomas de la estenosis pilórica: ¿Cómo aparece?
Se da con mayor frecuencia en los varones y los síntomas suelen aparecer entre la segunda y cuarta semana de vida Como la obstrucción se va instalando progresivamente, dichos síntomas también se presentan en forma solapada.
Al inicio de la enfermedad, y mientras la obturación no sea completa, el bebé tendrá vómitos en forma esporádica. Esta situación lleva a demorar el diagnóstico y, muchas veces, a responsabilizar equivocadamente a la mamá. Los vómitos repetidos llevan a que el pequeño reciba menos alimentos y líquidos, lo que conduce a la deshidratación y pérdida de peso.
Tratamiento de la estenosis: ¿Cómo se trata?
Siempre es quirúrgico, independientemente del peso que tenga él bebé. Si no se opera, no podrá alimentarse, ya que todo lo que reciba lo vomitará.
Agregado en Salud
Agregado en 19 October 2008

Entre las enfermedades hereditarias de su clase, la fibroquística de páncreas (o mucovisidosis) es una de las más comunes. Compromete a uno de cada 2.000 niños y afecta principalmente a los pulmones y el páncreas. Para que la enfermedad se manifieste, tanto la madre como el padre deben ser portadores de los genes productores.
Si bien ésta es la condición para que la enfermedad se manifieste, sólo uno de cada cuatro descendientes la padecerá: el resto queda como portador sano.
Síntomas de la fibroquística
Los síntomas pueden aparecer en cualquier momento. Al comienzo, el niño presenta problemas respiratorios menores (tos, resfríos frecuentes, disnea o sibilancias similares a las crisis de asma, etcétera) pero, a medida que la enfermedad avanza, el compromiso pulmonar es más evidente.
La hiperproducción de moco viscoso (mucovisidosis) impide una normal dinámica respiratoria. Este mal drenaje del moco y el espasmo de bronquio que suele estar presente lleva, por lo general, a infecciones.
Al igual que en los pulmones, los conductos de salida de estos jugos digestivos o enzimas son obstruidos por tapones mucosos y esto hace que se acumulen en forma de quistes, para más tarde fibrosarse (de allí el nombre de la enfermedad). Por la mala absorción de los alimentos, vitaminas y sustancias nutritivas, el pequeño no crece al ritmo que debería. Además, suele presentar dolor abdominal recurrente y deposiciones pastosas y malolientes.
Agregado en 19 October 2008

- La aplicación anual de la vacuna antigripal a niños y adultos de riesgo, antes de comenzar la época invernal, ha demostrado ser el método más eficaz para la prevención de la enfermedad.
- Debe ser administrada a todas las personas mayores de sesenta y cinco años y a niños y adultos que padezcan enfermedades pulmonares, renales, cardíacas, diabetes, alteración de la inmunología, alergias y afecciones en la sangre.
- Puede indicarse la antigripal a partir de los seis meses de edad y su respuesta inmunológica comienza dentro de los siete días posteriores a su administración.
- Si bien tiene aplicaciones específicas, será el pediatra quien la indique, ya que puede aconsejarla en otros casos que él crea conveniente.
Agregado en 12 June 2008

“Estaba muy nerviosa. Creía tener hambre pero no estaba muy segura. Ya no sé lo que es el hambre. Me fui a la cocina, no podía más, y me devoré todo lo que encontré a mi paso. Después me sentí fatal, vacia. Cuando me pasa esto y no me puedo provocar un vómito, es terrible…”, cuenta otra adolescente, de 18 años.
Comer se convierte en una cruz y, sin embargo, estos chicos no pueden dejar de abalanzarse indiscriminadamente sobre los alimentos.
Decir que las causas son el aburrimiento, las tensiones y las preocupaciones propias de la adolescencia es una explicación demasiado simple que no nos ayuda a comprender las auténticas características de este grave problema. En primer lugar, deberíamos destacar la excitación que precede al acto bulímico. Seguir leyendo