Agregado en 23 October 2008

La limpieza dental debe iniciarse con la erupción del primer diente, más o menos a los seis meses.
Al principio se pueden frotar las piezas, con suavidad, con una gasa mojada en agua. Debe hacerse después de cada comida (o, como mínimo, una vez al día).
También se puede utilizar un cepillo infantil (pequeño, suave). Su empleo es indispensable cuando ya han salido varios dientes (en torno del año). El dentífrico no es necesario hasta que el chiquito sepa escupir (normalmente, a partir de los tres años).
Los padres deben encargarse de la limpieza hasta que el niño pueda hacerlo solo. Así y todo, conviene dejarlo manipular el cepillo para que vaya aprendiendo.
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Agregado en 20 October 2008

Es cierto que nada se les escapa a estos pequeños roedores: muerden hasta la madera de la cuna y clavan los dientes de tal forma en la taza que la mamá teme tanto por el diente como por la taza.
Pero es muy raro que el bebé dañe sus nuevos dientes. Antes de que esto ocurriese, sentiría dolor y soltaría su presa.
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Agregado en 20 October 2008

Con la dentición suele iniciarse la alimentación sólida. Pero aunque durante el día el bebé se enfrente valientemente a la cuchara, por la noche puede querer seguir mamando.
Por eso, muchas madres mantienen varias tomas de pecho o una última antes de acostar al bebé. No hay que temer por el esmalte de los clientes recién estrenados.
Aunque la leche materna contenga azúcar, ésta no produce caries. Otra cosa muy distinta son las mamaderas con jugo o té azucarado.
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Agregado en 20 October 2008

Ubicado entonces el niño en el sillón odontológico, le contamos y enseñamos todo sin excepción. Recordemos que él le teme específicamente a lo desconocido y al dolor pero, muchas veces, está mejor capacitado que el adulto para sobrellevar muy bien las incomodidades propias de la atención odontológica.
De esta manera, en dos o tres sesiones de 10 a 15 minutos cada una, podrá hacer una elaboración de la situación y superar y aceptar las distintas técnicas. Entre ellas, la primera, la anestesia local, que debe realizarse como un paso de rutina y que si se hace sin dolor y con una explicación previa, los chicos no presentan ningún problema.
Después, el dentista lleva a cabo nuestra labor, con el pequeño paciente en relax, el campo de trabajo aislado (para seguridad del niño, comodidad del profesional y rigor de las técnicas) y sin dolor.
Al finalizar la tarea, se invita a la madre a tomar asiento en el lugar de la asistente y le mostramos y explicamos lo realizado sin que su hijo se haya quejado. En ese momento, la expresión serena del niño y la de asombro y felicidad de la madre hacen que la odontopediatría así realizada resulte altamente gratificante.
La secuencia descripta se cumple en el 90 por ciento de los pacientes; la excepción la constituye un 10 por ciento, los llamados niños difíciles. Casi todos estos chicos tienen un diagnóstico clarísimo de educación permisiva, y sus berrinches y actitudes espectaculares en el consultorio del dentista son las mismas que “ofrecen” en cualquier otra circunstancia.
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Agregado en 20 October 2008

El tratamiento de caries en la dentición primaria constituye el aspecto más importante de la odontopediatría. Siempre es mejor prevenir que curar, por lo que recomendamos que evite en sus hijos el desarrollo de caries.
Además de los problemas genéticos o de mala oclusión dentaria, casi toda la labor de esta especialidad se centra en prevenir y reparar el daño que producen las caries.
Plan de tratamiento
En la primera visita se realiza el examen clínico de la boca de los chicos y, ayudados por el examen radiográfico, se llega a un diagnóstico y plan de tratamiento que se les explica a los padres detenidamente en la próxima visita.
Ya con un diagnóstico de caries, el tratamiento se encara hacia dos aspectos fundamentales:
- Eliminar la causa. Es decir, la infección que siempre acompaña a la caries activa en toda su evolución.
- Restaurar la forma del diente que se perdió por la cavidad de caries respetando su biología y, con ello, su rol importantísimo en las funciones orales del niño: masticación, fonación, estética, psíquica.
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Agregado en 20 October 2008

Tan pronto como salga el primer diente, deben comenzar sus cuidados. Lo mejor es limpiarlos con un hisopo de algodón. Así el bebé se acostumbrará a permitir que la madre o el padre se ocupen de su higiene bucal, algo que le hará falta durante mucho tiempo.
A partir del año se le puede dar un cepillo infantil, para que se vaya familiarizando con él. Hacia los tres años, corresponde la primera visita al dentista, con el fin de comprobar cómo evoluciona la dentición y para que el pequeño se habitúe al mobiliario y los olores de un consultorio.
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Agregado en 20 October 2008

La mejor prevención para los dientes de leche consiste en una buena alimentación de la madre gestante, que aporte al bebé todos los minerales necesarios.
El flúor que el pediatra puede prescribir está pensado para los dientes permanentes. De la dentadura de leche sólo se benefician los segundos molares, ya que son los más tardíos y no salen hasta los dos años. No se debe administrar nunca al mismo tiempo que el pecho o la mamadera.
El calcio contenido en la leche y los productos lácteos impide la absorción del flúor. El bebé debe tomar su dosis prescripta entre horas, junto con agua o jugo.
Agregado en 20 October 2008

Sucede a menudo que los dos incisivos superiores nacen en forma irregular. Sin embargo, los dientes de leche no requieren nunca una ortodoncia. Al contrario de los dientes permanentes, los de leche disponen siempre de suficiente espacio en las encías.
Tan pronto como los incisivos hayan alcanzado su tamaño definitivo, los labios y la lengua ejercerán presión para que el diente torcido se coloque correctamente.
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