
La dentición marca un hito importantísimo en la vida del bebé: el lactante se convierte en un chico capaz de probar, masticar y asimilar nuevos alimentos.
Babas, diarreas, fiebre, malestar… a primera vista parece que la dentición es un mal terrible. Sin embargo, es más probable que estos síntomas se deban a otros acontecimientos en la vida del bebé: el comienzo de la alimentación sólida y el agotamiento de las defensas inmunológicas procedentes de la madre. No debemos preocuparnos, pero sí tenemos que informarnos para que este proceso natural transcurra lo mejor posible.
¿Existen remedios para aliviar las molestias?
Parece una contradicción buscar un remedio para algo que, supuestamente, no duele. Sin embargo, es un hecho comprobado que, durante la dentición, los bebés no se portan como de costumbre: lloriquean más, duermen peor, están de mal humor…
A veces, los ayuda morder un aro relleno de agua, enfriado previamente en la heladera, que podemos comprar en cualquier farmacia. También se venden pomadas para pasar en las encías, aunque los médicos, por lo general, las consideran de poco efecto.
Pero no son nocivas y los chicos parecen aceptarlas bien. A lo mejor, su eficacia consiste en la sensación de frescura que sienten sobre las encías o, sencillamente, en la atención extra que reciben cuando su mamá se las masajea suavemente. En algún caso puede ser conveniente administrar al bebé un analgésico; el pediatra dirá cuál es el más adecuado.