Agregado en 28 August 2008

Para mantener la tradición cultural de nuestro entorno, nada mejor que esta actividad. Un día a la semana asiste al aula una abuela o un abuelo (o algún otro familiar) y cuenta a los chicos una historia de cuando ellos eran pequeños o les lee un cuento de tradición oral.
Estos encuentros entre distintas generaciones son muy ricos para todos: los pequeños aprenden mucho y los mayores se sienten muy bien al darse cuenta de todo lo que son capaces de aportar.
A cada edad sus cuentos! Para despertar su afición a la lectura los libros que les propongamos tienen que responder a sus intereses, gustos y necesidades, y estar ajustados a su nivel evolutivo.
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Agregado en 28 August 2008

Desde que son bebés podemos leerles cuentos e historias, convirtiendo el momento en algo muy afectivo. Conviene modular la voz y enfatizar determinadas expresiones: no seamos unos «pesados» leyéndoles el cuento de un tirón monocorde. Cuanto más expresivo sea el lector y más gesticule, mejor.
Hay que leerles todo tipo de formas literarias: rimas, retahilas, prosa, adivinanzas… partiendo siempre de sus intereses. Así, desde pequeños, descubren la relación entre el lenguaje oral y el escrito.
Algunos estudios confirman que a los chicos a los que se les leyó en voz alta habitualmente aprendieron a leer antes y mejor.
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Agregado en 21 August 2008
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Es importante que los libros estén al alcance de los pequeños y que puedan disponer libremente de ellos. Necesitan tener contacto físico con los libros; según la edad el tipo de contacto irá variando: chuparlos, pasar las hojas, observarlos, etcétera.
Para que no haya problemas, en el mercado existen libros adaptados a la edad de sus lectores: los hay de plástico, de goma, de cartón, de madera, de papel…
La docente les irá haciendo ver la relación entre el texto y las ilustraciones, y poco a poco se irán acostumbrando a ver la letra impresa como una forma de lenguaje por descubrir.
Hay que cuidar los libros! Evitemos que los rompan o deterioren de forma intencionada (que se estropeen por el uso es totalmente normal). No dejemos a su alcance libros rotos. Si un cuento se rompe, habrá que «curarlo» con cinta adhesiva o pegamento, y es bueno que ellos participen en la restauración.
Agregado en Niños