Agregado en 03 julio 2008
Tags: anestesia, parto

Lo habitual y más recomendable es aplicar la peridural cuando el parto está ya iniciado, es decir, cuando las contracciones son regulares, dolorosas y la dilatación alcanza los cinco centímetros. Se hace así para evitar que afecte a la dinámica del parto, lo ralentice o incluso lo pare.
El ginecólogo hace la propuesta, pero el que finalmente decide es el anestesista. Es él quien evalúa cómo va el proceso de parto y si la mujer es apta y está preparada.
La punción se realiza entre dos vértebras lumbares, normalmente entre la segunda y la tercera o entre la tercera y la cuarta. Se limpia bien la zona, se aplica un anestésico local y se introduce una aguja que luego se retira, con un catéter que permanece, por el que circulará la anestesia durante el parto.
La dosis justa es la que elimina los dolores a la madre, pero le permite sentir las contracciones y colaborar en el parto. Este equilibrio, sin embargo, no es tan fácil de conseguir. El límite para ponerla suelen ser los ocho centímetros de dilatación, ya que la técnica requiere unos preparativos y la anestesia necesita de 10 a 20 minutos para hacer efecto. Seguir leyendo
Agregado en 02 julio 2008
Tags: parto, peridural

Hay contraindicaciones absolutas y relativas que impiden que algunas mujeres puedan recibir la anestesia epidural. Algunas las podremos conocer durante el embarazo, pero otras veces la contraindicación se puede presentar el día del parto.
Hablamos de contraindicaciones absolutas cuando aplicar la epidural entrañaría un gran riesgo para la madre, y estos casos son:
- Cuando hay problemas de coagulación (por enfermedad o fármacos), por el riesgo de que se produzca un hematoma en la zona que pueda comprimir la médula espinal. Aquí se incluye el déficit de plaquetas, que dificulta la coagulación.
- Cuando hay una infección general o local, en la zona de la punción, porque se podría «arrastrar» dicha infección con la aguja al interior del espacio intradural, lo que puede provocar una meningitis.
- Cuando exista alguna alteración cerebral que contraindique la técnica (como algunos rumores).
- Cuando exista una insuficiencia cardíaca importante.

Peridural (o epidural), ¿sí o no? Las mujeres con pánico al dolor lo tienen claro: epidural, sí. Pero al resto no le resulta tan claro: temen el dolor, pero también a los efectos secundarios de la anestesia; se preguntan si vivirán mejor su parto evitando el dolor o experimentándolo con todos sus matices; se plantean si su elección (sea sí o sea no), perjudicará al bebé.
Es bueno que los miedos que se esconden detrás de esta decisión salgan a la luz, porque a la hora de elegir hay que tener en cuenta que cada mujer es diferente, tiene una percepción personal del dolor y espera algo concreto de su parto.
Algunas madres no dudan y piden la epidural porque no quieren pasar por los dolores del parto, y guardan un recuerdo «maravilloso» de aquel momento. Otro tipo de madre rechaza la epidural porque quiere sentir todo el proceso; su recuerdo es «excepcional». No hay una respuesta buena y una respuesta mala.
Debemos evaluar los pros y contras en función de nuestra personalidad y de cómo queremos que transcurra nuestro parto. Y tomar nuestra decisión sin miedo; lo mejor para nosotras será también lo mejor para nuestro hijo.