Agregado en 19 October 2008

Nadie duda de que, en la actualidad, la epidural o peridural es la técnica de elección. Ya bastante tiene la madre que se entrenó durante varios meses en pujos y respiraciones para el parto con enfrentar la
noticia de que no podrá ayudar en el nacimiento de su hijo.
Si además, se le propone una anestesia general: sobre llovido, mojado. Aunque existen excepciones, a veces por indicación médica; otras, por pedido da la paciente. Pero a pesar de estar exentos de riesgo, los anestésicos generales deben emplearse con suma precaución y solvencia en una cesárea.
Toda embarazada desea ver a su hijo apenas nacido. ¿Por qué privar a la que tiene que pasar por una cesárea del placer de tenerlo también junto a ella? La anestesia peridural permite que la parturienta esté lúcida mientras se la opera. Esta variante anestésica facilita entonces la posibilidad de que, ni bien nace, se le acerque el bebé a la mamá para que lo acaricie, para que lo sienta, para que lo huela.
Agregado en Mama
Agregado en 06 July 2008

Los pros y contras de la epidural están muy ligados. El motivo por el que la epidural se ha hecho tan popular es que logra lo que ningún otro método analgésico: que la madre asista al parto totalmente despierta, sin el adormecimiento que producen otros analgésicos, y además con mucho menos dolor.
La mujer puede recibir a su hijo más o menos descansada y sin el desgaste psicológico de la persona que lleva horas padeciendo dolor. «Doce horas sufriendo, y al final apenas pude atender a mi hijo», afirma las mamás recordando su primer parto.
A otras mujeres, sin embargo, sentir todo el proceso del parto las ayuda a tomar contacto y establecer un vínculo con el bebé, lo que las compensa de todo lo anterior. Al eliminar el dolor se elimina gran parte de la ansiedad y el miedo de muchas parturientas. Esto se traduce en una relajación que mejora la circulación sanguínea y el suministro de oxígeno al bebé. Seguir leyendo
Agregado en Salud
Agregado en 03 July 2008

Lo habitual y más recomendable es aplicar la peridural cuando el parto está ya iniciado, es decir, cuando las contracciones son regulares, dolorosas y la dilatación alcanza los cinco centímetros. Se hace así para evitar que afecte a la dinámica del parto, lo ralentice o incluso lo pare.
El ginecólogo hace la propuesta, pero el que finalmente decide es el anestesista. Es él quien evalúa cómo va el proceso de parto y si la mujer es apta y está preparada.
La punción se realiza entre dos vértebras lumbares, normalmente entre la segunda y la tercera o entre la tercera y la cuarta. Se limpia bien la zona, se aplica un anestésico local y se introduce una aguja que luego se retira, con un catéter que permanece, por el que circulará la anestesia durante el parto.
La dosis justa es la que elimina los dolores a la madre, pero le permite sentir las contracciones y colaborar en el parto. Este equilibrio, sin embargo, no es tan fácil de conseguir. El límite para ponerla suelen ser los ocho centímetros de dilatación, ya que la técnica requiere unos preparativos y la anestesia necesita de 10 a 20 minutos para hacer efecto. Seguir leyendo
Agregado en 02 July 2008

Peridural (o epidural), ¿sí o no? Las mujeres con pánico al dolor lo tienen claro: epidural, sí. Pero al resto no le resulta tan claro: temen el dolor, pero también a los efectos secundarios de la anestesia; se preguntan si vivirán mejor su parto evitando el dolor o experimentándolo con todos sus matices; se plantean si su elección (sea sí o sea no), perjudicará al bebé.
Es bueno que los miedos que se esconden detrás de esta decisión salgan a la luz, porque a la hora de elegir hay que tener en cuenta que cada mujer es diferente, tiene una percepción personal del dolor y espera algo concreto de su parto.
Algunas madres no dudan y piden la epidural porque no quieren pasar por los dolores del parto, y guardan un recuerdo «maravilloso» de aquel momento. Otro tipo de madre rechaza la epidural porque quiere sentir todo el proceso; su recuerdo es «excepcional». No hay una respuesta buena y una respuesta mala.
Debemos evaluar los pros y contras en función de nuestra personalidad y de cómo queremos que transcurra nuestro parto. Y tomar nuestra decisión sin miedo; lo mejor para nosotras será también lo mejor para nuestro hijo.