
El hombre también tiene cosas que aprender. La participación del hombre en el parto y en el cuidado del hijo es muy positiva. Si asistimos a un curso en el que no se aprecie suficientemente la colaboración masculina o si nuestra pareja se siente incómoda (porque hay pocos hombres o no se tratan los temas desde un punto de vista interesante para él), no perdamos el tiempo y busquemos otro más acorde con nuestros gustos.
En general resulta más fácil encontrar hombres en los horarios de tarde que en los de mañana. Si nos da lo mismo, quizá sea preferible elegir los primeros. Conviene que evaluemos la posibilidad de relacionarnos con otras mujeres, de compartir las preocupaciones del embarazo y de hacer contactos. En muchos grupos de preparación para el parto las parejas se hacen amigas, e incluso después de nacer los chiquitos mantienen el trato.
Haptonomía: para los futuros padres establecer contacto afectivo con su hijo mediante el tacto es una experiencia sorprendente. El hombre tiene ocasión de participar en el embarazo de su pareja sintiendo al bebé. Seguir leyendo
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: parto

El nacimiento del bebé genera todo tipo de temores en las embarazadas, en especial cuando se trata del primer hijo. El miedo al dolor es uno de los más frecuentes, pero hay también otros asociados a éste: miedo a lo desconocido, miedo a que surjan complicaciones, miedo a que el bebé no nazca sano e incluso miedo a no estar a la altura de las circunstancias cuando llegue el momento.
Las mejores herramientas de que dispone la mujer para afrontar sus temores son una información completa y real de lo que ocurre en el parto y una buena preparación física y anímica. Estas son, precisamente, las principales funciones de los cursos de preparación para el parto, de ahí la conveniencia de asistir.
Los profesionales que imparten las clases (normalmente parteras y/o psicólogos), así como el ginecólogo que lleva el embarazo son las personas más indicadas para resolver las dudas. Seguir leyendo
Agregado en parto
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Bebes

- Los bebés no son tan frágiles como parecen, se puede ir con ellos a muchos sitios, yo iba incluso al cine. A diario, en la primera sesión, apenas hay gente.
- Si el bebé se queda en buenas manos, no hay problema en salir. Solo tienes que estar dispuesta a marcharte sin remordimientos.
- No tienes que renunciar a tus amigos de siempre, aunque no tengan hijos. Yo organizaba encuentros en casa. El único requisito es no hablar todo el tiempo de tu hijo.
- Cuando se necesita compañía, hay que buscarla. Puedes poner un aviso donde puedas para buscar madres primerizas que, como tu, necesiten buenas amigas.
Agregado en Bebes
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Mama

Si una madre sólo siente la necesidad de estar con su hijo, estupendo. Pero si nota que extraña salir, ver a sus amigas, tener tiempo para leer o dedicarse a cualquier otra actividad, tiene que ser capaz de reconocer esta necesidad y saciarla para sentirse más feliz. La insatisfacción es un sentimiento que la madre le transmite al bebé y es su obligación, para con él, evitar en lo posible la frustración.”
Una cosa es aceptar que la llegada de un hijo trae aparejada una serie de cambios en la vida de la mujer y de la pareja, y otra renunciar, por obligación, a todo lo que no sea estar con el chico. “Si lo hacemos así tarde o temprano se lo echaremos en cara a nuestro hijo: “Con todo lo que me sacrifiqué por ti…”.
Si existe el sentimiento de soledad no deseada lo primero que debemos hacer es reconocerlo y aceptarlo como algo normal, no como un pecado. Después, hay que comentarlo con alguien de confianza. Por supuesto, con el padre del bebé, pero también con amigas, hermanas o vecinas que nos entiendan. Y si no contamos con ellas, buscar a otras madres que puedan estar pasando por lo mismo.
“Me casé embarazada y me fui a vivir a la ciudad de mi marido, cuenta una lectora de EmbarazoyBebes. Así que cuando nació mi hijo y después de las primeras semanas en que vino mi hermana a ayudarme, me sentí sola. Pero como soy muy inquieta, empecé a buscar otras madres y formamos un grupo. Nos reuníamos cada día en un local que nos dejó la parroquia y que decoramos como una guardería. Instauramos que cada madre ‘librara’ un día a la semana mientras que las otras se ocupaban de su hijo.”
No existe el modelo de madre perfecta. Lo único importante es que el pequeño esté bien y tenga todo lo que necesita, incluida una madre feliz.
Agregado en Mama
Agregado en 12 junio 2008
Tags: competencia

Es imposible negar la participación de los padres en esta pulseada de las nenas. Ellos han influido sin querer y queriendo. En primer lugar con su propio ejemplo.
No es raro que las chicas vivan en un ambiente donde siempre se pelea por ser el número uno: mamá con sus amigas, papá con los suyos y los dos con otros miembros de la familia.
Los motivos de la competencia son otros (posición social, trabajo prestigioso, hijos), pero el fervor en el enfrentamiento es el mismo. Y después de mamar cotidianamente esa batalla por ser el mejor es difícil olvidarla al salir a la calle.
Además, hay padres que no soportan que sus hijos no ocupen las posiciones privilegiadas en cualquier campo, no pueden verlos perder, los alientan en la contienda y hasta compiten codo a codo con ellos. Eso sí, en esas familias la auténtica amistad no encuentra espacio, y los afectos sinceros, menos.
Agregado en Niños

Ellas son amigas, ¿quién lo duda? Confidentes, conpinches, compañeras de aventuras, pero… que ninguna supere a la otra, porque entonces… qué problema!
Qué son? ¿Amigas o enemigas? Porque ellas están siempre juntas. En la casa de una, de la otra, en las fiestas de la barra. Son las eternas confidentes. Las que siempre tienen algo que decirse personalmente o por teléfono. Las que se prestan revistas, ropa, cds… Las que programan las salidas puntualmente juntas. Sin embargo, será inevitable que una sobresalga un poco en algo o se destaque más que la otra.
Irremediablemente su “alma gemela” no se lo perdona y explota de mil maneras, pero sobre todo lo que está en el aire es la amenaza de terminar tan “sólida” amistad.
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