Pregunta: Hace poco me operaron de dos quistes en el pecho. Mi preocupación es si, cuando llegue el momento, podré amamantar sin complicaciones. ¿Me saldrán más? ¿Por qué se forman? ¿Es cierto que la displasia se hace más frecuente en el embarazo? Quisiera saber, además, si el hecho de haber tomado píldoras anticonceptivas durante diez años, con dos meses de intervalos, puede afectar mi fertilidad.
No debes confundir “quistes” con tumores malignos. Unos y otros no guardan ninguna relación entre sí. La displasia mamaria es algo tan común que yo dudaría en calificarla de “enfermedad”. La mama es como un racimo de uvas implantado dentro de una esponja. En este caso, las uvas y los tallos son huecos.
En las uvas (huecas) se producen las secreciones mamarias que, fuera de la lactancia, son similares a las de cualquier glándula sudorípara (de la transpiración). A veces ocurre que la “esponja” es demasiado fibrosa y dificulta el pasaje de las secreciones por dentro de los tallos (huecos). Algo similar a lo que sucede si uno pisa una manguera de riego mientras está abierta la canilla. Las secreciones quedan retenidas produciéndose la dilatación de las “uvitas” (acinos mamarios). Esto da lugar a los quistes, característicos de la displasia.
Todo esto depende de las variaciones hormonales producidas por los ovarios. De ahí que, por lo general, no sea necesario ningún tipo de tratamiento quirúrgico para ellos. A lo sumo, una punción con aguja y jeringa y aspiración. También se emplea el tratamiento médico con vitamina A y progesterona, ya sea en forma de comprimidos o cremas. El embarazo y la lactancia (cuanto más prolongada, mejor) constituyen el mejor tratamiento para la displasia. Por lo general, hay remisión duradera de esta condición luego de dar el pecho.
Lo cierto es que, cuanto más displásica sea la mama, mayor dificultad puede encontrar la madre para amamantar. Pero debes intentarlo, siempre. En cuanto a las píldoras anticonceptivas, la evidencia científica ha demostrado que el empleo prolongado de anticonceptivos orales preserva la fertilidad. Es decir, que en tu caso, estadísticamente, hay menos chances de presentar trastornos de fertilidad que quien, por ejemplo, ha utilizado el diafragma vaginal. No existe ninguna relación entre el empleo de anticonceptivos hormonales y la esterilidad o infertilidad.





