Agregado en 28 August 2008

La información acerca de cuánto se puede llegar a medir está escrita en los cromosomas. Por eso, lo normal es que unos padres muy artos tengan unos hijos con una estatura considerable. Pero hoy en día, cada vez es más común que los hijos sobrepasen en estatura a sus padres.
¿Por qué?
La razón no es, en la mayoría de los casos, que cuenten con unos genes en los que está inscrito que serán más artos que sus progenitores, sino que ellos han maximizado su oportunidad de alcanzar el tope de la estatura máxima que podrían medir.
Es decir, que muchas de las generaciones anteriores tenían potencialmente la altura que ahora han alcanzado sus hijos, pero no la tienen porque no se alimentaron adecuadamente, entre otras causas.
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Agregado en 28 August 2008

Ser demasiado bajito, tener unos kilos de más… Todo esto puede provocar sentimientos de inferioridad o una timidez excesiva en algunos chicos.
Por suerte, todavía son muy pequeños para que los discriminen por ser diferentes, aunque eso no significa que en un futuro no puedan sufrir complejos. Según los psicólogos, el papel de los padres cuando sus hijos son más bajos, o mas altos, o más delgaditos… es comunicarse mucho con ellos.
Deben alabar todas sus cualidades y cosas que hacen bien. Puede ser que el chico sea algo más gordito que el promedio, pero también dibuja mucho mejor que el resto de su clase.
En este caso, se lo puede motivar para que practique algún deporte. Y, desde el punto emocional, es fundamental que se sienta aceptado, amado, sostenido y respetado por sus padres.
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Demasiado bajo, más gordito que el promedio… Cómo saber si está creciendo adecuadamente.
Es el más bajito de su clase? A veces no es fácil que nos quedemos completamente tranquilos. Eso piensa una madre de una nena de tres años. «Quizá mi inseguridad por ser madre primeriza fue lo que hizo que me obsesionara tanto. Me parecía que mi hija era muy bajita y cuando le comenté a la pediatra que estaba pensando en pedirle algún compuesto vitamínico para Magalí, me miró como si estuviera loca. Después me explicó que mi hija estaba perfectamente sana y que lo normal era que, una vez que pasara la adolescencia, alcanzara una altura alrededor de 1,65 m, pero que por muchas vitaminas que le diera tendría que esperar unos cuantos años a verla tan alta», cuenta riendo.
Además, la pediatra le dio la clave para que su hija pese y mida lo que tenga que pesar y medir: un menú diario sano y rico que le aporte todo lo que necesita, que no es poco. Lo demás está en su naturaleza.
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