Agregado en 20 October 2008

“Mientras le daba el pecho, todo iba de maravillas, pero al introducir la cuchara, mi hijo parece como si me rechazara. Lo curioso es que con su papá come muy bien. ¿Por qué no querrá hacerlo conmigo?”
Es posible que tu hijo tome a mal que le hayas quitado el amado pecho. Por supuesto, este sentimiento no es consciente y no implica mala voluntad, sólo que, para él, la mamá y la mama significan lo mismo. Su padre nunca le ha dado el pecho, por eso le acepta la cuchara sin chistar.
No debes planteártelo como una competencia con tu marido, sino como un trabajo en equipo. Conviene que no centres tu relación con el bebé en la comida y que hagas otras, cosas divertidas con él, como jugar, cantar o pasear. En algún momento, tu hijo comprenderá que una madre es mucho más que un pecho.
Agregado en Mama
Agregado en 20 October 2008

Está compuesta de almidón, proteínas y un 80 por ciento de agua. También aporta vitamina C, pero se destruye si se cuece sin cáscara.
Deben estar presentes en la dieta Infantil una vez al día, bien como plato único (con came, pescado o huevos), cocidas (en ensalada o puré) o en guarnición (hervidas o fritas).
¿Cuál es la porción diaria adecuada? Entre 50 y 150 g (en crudo). 100 g de papas fritas proporciona 250 calorías; hervidas, 90. Si el chico es proclive a engordar, conviene limitar o excluir de su menú las fritas, especialmente las industriales, y evitar que las coma con mayonesa o manteca.
Agregado en 20 October 2008

¿Qué propiedades posee la gelatina?
La gelatina contiene agua, un 90 por ciento de proteínas y un 2 por ciento de sales minerales; es muy digestiva y está indicada en chicos inapetentes (o perezosos para masticar) con poco desarrollo muscular.
Puedes dársela una vez al día, con carne, pescado o huevos, porque así aumenta su valor proteico y cubre las necesidades nutricionales. Si se la ofreces semanalmente con legumbres, verduras, frutas, queso blanco o yogur, enriquecerás su dieta.
Agregado en 20 October 2008

Se introduce muy pronto en la alimentación infantil, en papilla de cereales. Hacia los 12 meses, ya puede prepararse en sopas o con leche, muy cocido.
El arroz blanco está desprovisto de su cáscara; el integral mantiene parte de ella y aporta fibra y vitaminas del grupo B, sobre todo B1.
No contiene gluten y aporta 8 g de proteínas por cada 100. Por su propiedad astringente, el agua de su cocción es eficaz contra la diarrea.
Entre los 2 y 4 años pueden comer 30 gy de 50 a 75 g, de los 4 a los 10 años. Agregado a las legumbres, se completa su valor proteico y constituye un excelente plato único, sustituto de la carne o el pescado.
Agregado en Bebes
Agregado en 02 July 2008

En torno de la comida circula mucha información, por el peligro de contraer enfermedades como la toxoplasmosis, listeriosis o salmonelosis. Para las dos primeras hay tratamiento antibiótico, si se detectan a tiempo, que evita o limita el contagio del futuro bebé.
Toxoplasmosis. Se contrae comiendo carne cruda de animales infectados, sobre todo cerdo. Se recomienda no comer carne cruda durante el embarazo, lo que incluye embutidos. El toxoplasma se destruye a una temperatura de 61 grados mantenida durante 4 minutos, por lo que cocinando bien los alimentos se evita el peligro.
Listeriosis. La listeria es una bacteria que se encuentra en algunos alimentos y que normalmente podemos portar en nuestro cuerpo sin enfermar. Durante el embarazo existe más riesgo de contraer la listeriosis debido a los cambios hormonales, que afectan al sistema inmune. Para evitarla, se recomienda no consumir pescados ni mariscos ahumados, salvo que sean ingredientes de un plato cocido. Tampoco conviene comer quesos hechos con leche no pasteurizada ni beber leche cruda, por el riesgo de brucelosís.
Salmonelosis. Tener cuidado con los huevos y la mayonesa, y lavar bien la fruta y la verdura: con un chorro de vinagre por litro de agua.
Agregado en 22 May 2008

Una situación cotidiana: la comida. Y una hora que se presta para la representación de saínetes. Mamá corriendo con la cuchara en la mano por toda la casa; el inapetente de turno negándose sistemáticamente a ingerir bocado, escupiendo, nada sobrio, el puré y las verduras, enchastrando todo y dando manotazos para rechazar el alimento.
Papá presencia la escena, y como a veces se le vuelan los pájaros, interviene, aunque de la peor manera. Su objetivo es que el chico coma, cueste lo que cueste. Y el costo es alto, porque su hijo, ante la tensión con que su padre se ha propuesto alimentarlo, llora desconsoladamente, y como no tiene hambre ya puede meterle la cuchara cien veces en la boca que las espinacas terminarán siempre en el babero. Seguir leyendo
Agregado en Bebes