
Por qué lo hace: Este comportamiento suele tener lugar en chicos muy exigentes. Les cuesta aceptar los errores y entienden que no pueden hacer nada mal. También suele ocurrir que los asuste la idea de la pérdida: cuando se rompe algo hay que tirarlo, y eso ya no está, desaparece.
Cómo actuar: En el primer caso, el de los chicos muy exigentes, resulta positivo explicarles que, aunque queramos hacer todo bien, en algunas ocasiones no es posible y no somos peores por eso.
Todos cometemos errores, y no son nada malo, ocurren y ya está. Es difícil que a esta edad lo entiendan, así que mientras se lo explicamos los abrazaremos muy fuerte.
En el segundo, habría que intentar hacerles entender que las cosas materiales se pueden sustituir, es decir, que si no es ésta, tendrá otra bolsa.
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