
“Yo suelo ser más flexible que mi marido y la mayoría de las veces me tengo que enojar o gritar para que me hagan caso. El logra que lo obedezcan con la mitad del esfuerzo. ¿Qué estoy haciendo mal?”
Es posible que la diferencia con tu marido consista en que tu forma de actuar sea más insegura. Es cierto que conviene ser flexible, pero nuestra actitud, aunque cariñosa, debe indicar claramente quién es el que manda.
Tendrás que observar a tu marido, seguramente verás cosas que tendrás que incorporar a tu estilo. También hay que tener en cuenta que los chicos, por temporadas, prefieren u obedecen mejor a uno que a otro.
Lo que sí conviene es que los dos colaboren y no rivalicen. Los chicos deben notar que tu marido te apoya y te respalda, pero eso no es suficiente: te corresponde generar recursos propios y cambiar algo en tu forma de tratarlos.
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