Mi hijo se dio cuenta que consigue lo que quiere








Puede ocurrir que no hayamos actuado con firmeza, y nuestro hijo utilice, por sistema, el chantaje de ponerse pesado, llorar o armar un escándalo. Todavía se puede intervenir con facilidad; los expertos en educación infantil advierten que lo complicado es cambiar rasgos de personalidad ya fijados, a edades más avanzadas.

En estos casos, suele necesitarse la ayuda externa de un psicólogo que asesore a los padres y los ayude a establecer límites adecuados. En general, los especialistas señalan ciertos puntos que deberían seguir para corregir esa conducta adquirida:

• El primer paso lo tienen que dar los padres; para eso es imprescindible que aprendan a decir no y a mantenerlo.

• Resulta necesario establecer un plan de equipo con los miembros de la familia que tengan relación constante con el chico (abuelos, tíos…; incluso, la niñera). Se deben responsabilizar todos.

• Hay que explicarle nuestra actitud y la suya va a cambiar. Ya no vamos a admitir las conductas fuera de lugar: gritos, llantos, pataletas… No se le va a hacer caso si se comporta de este modo.

• Hay que enseñarle que pedir no es malo, pero que existen formas adecuadas para hacerlo. Tampoco se trata de formar chicos cohibidos.

• Debe aprender a esforzarse por conseguir premios. Por supuesto, el esfuerzo tiene que ser proporcionado a su edad.

• Debemos enseñarles a aplazar los deseos. Esto es fundamental para formar adultos felices.

• Tienen que percibir una educación constante y equilibrada en la unidad familiar.

• Este es un entrenamiento fabuloso ante la vida. Así lo podemos ayudar a que, cuando sea adulto, sepa enfrentarse a la vida y tenga una personalidad plástica.

No podemos olvidar que los rasgos de la personalidad se forman a estas edades y nuestra actitud es decisiva. El ingenio de los padres constituye otra arma eficaz.







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