
En muchas ocasiones, lo que piden no es algo material, sino nuestra dedicación exclusiva, sin descanso. Todos los chicos necesitan la presencia de la madre, el padre o una persona de referencia; pero en ciertos casos aparece un exceso de apego.
“Me sigue por toda la casa y no me deja hacer nada, porque sólo quiere que lo alce en brazos, que juegue con él.., comenta la mamá de un nene de tres años. No hay forma de mantener una conversación a su lado; interrumpe constantemente, grita, llora, pretende que sólo hables con él.
Cuando el comportamiento es exagerado, se tiene que averiguar qué hay detrás de esa demanda de atención; si el chico tiene carencia de cariño, falta de apoyo o atraviesa alguna circunstancia especial o, por el contrario, intenta tenernos bajo su capricho. En este último caso, hay que corregir su comportamiento igual que cuando solicita incansable, regalos, golosinas o cualquier otro objeto.
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