
Si una madre sólo siente la necesidad de estar con su hijo, estupendo. Pero si nota que extraña salir, ver a sus amigas, tener tiempo para leer o dedicarse a cualquier otra actividad, tiene que ser capaz de reconocer esta necesidad y saciarla para sentirse más feliz. La insatisfacción es un sentimiento que la madre le transmite al bebé y es su obligación, para con él, evitar en lo posible la frustración.”
Una cosa es aceptar que la llegada de un hijo trae aparejada una serie de cambios en la vida de la mujer y de la pareja, y otra renunciar, por obligación, a todo lo que no sea estar con el chico. “Si lo hacemos así tarde o temprano se lo echaremos en cara a nuestro hijo: “Con todo lo que me sacrifiqué por ti…”.
Si existe el sentimiento de soledad no deseada lo primero que debemos hacer es reconocerlo y aceptarlo como algo normal, no como un pecado. Después, hay que comentarlo con alguien de confianza. Por supuesto, con el padre del bebé, pero también con amigas, hermanas o vecinas que nos entiendan. Y si no contamos con ellas, buscar a otras madres que puedan estar pasando por lo mismo.
“Me casé embarazada y me fui a vivir a la ciudad de mi marido, cuenta una lectora de EmbarazoyBebes. Así que cuando nació mi hijo y después de las primeras semanas en que vino mi hermana a ayudarme, me sentí sola. Pero como soy muy inquieta, empecé a buscar otras madres y formamos un grupo. Nos reuníamos cada día en un local que nos dejó la parroquia y que decoramos como una guardería. Instauramos que cada madre ‘librara’ un día a la semana mientras que las otras se ocupaban de su hijo.”
No existe el modelo de madre perfecta. Lo único importante es que el pequeño esté bien y tenga todo lo que necesita, incluida una madre feliz.
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