
Un recién nacido no es capaz de darse vuelta sin ayuda y ponerse boca abajo cuando está boca arriba. Sin embargo, cuando está en su elemento natural, el agua, el bebé nos demuestra que no es tan pasivo y estático sino que puede hacer muchas cosas con su cuerpo. Casi sin esfuerzo, es capaz de girar y darse vuelta en cualquier sentido. Como no tiene que vencer la fuerza de la gravedad, dispone de toda su energía.
Los beneficios del agua. Según un estudio, los niños que habían pasado mucho tiempo en el agua siendo bebés, más tarde resultaban ser más atentos, despiertos e independientes que los que no lo habían hecho.
También se demostró que estos niños podían concentrarse mejor y tenían un mayor desarrollo corporal que los niños de la misma edad que apenas conocían el agua para lavarse.
Un famoso profesor de gimnasia que lleva muchos años experimentando con niños en el agua, hoy instruye a las madres para que dejen a sus hijos sumergirse tranquilamente. No se trata de ejercicios exhaustivos ni de métodos especiales que pretendan conseguir determinados resultados. Por el contrario, lo único que se persigue es que los bebés chapotean y jueguen libremente en el agua.
Los bebés aprenden muy rápido. Para conocer las funciones de sus brazos y piernas, los bebés tardan meses si este aprendizaje se realiza en seco. Sin embargo, en el agua no sólo aprenden a una velocidad pasmosa sino que su sistema nervioso se estimula y sus músculos se fortalecen. De este modo, sus movimientos se vuelven más armoniosos y su sentido del equilibrio se desarrolla mejor.
Por todo ello, es una pena que muchos bebés no accedan a esta experiencia temprana por el miedo de los padres a meter a su pequeño en el agua. Debemos tratar de vencer este temor jugando con el bebé en el agua siempre que sea posible.
Se puede empezar en la bañera. En casa nos sentiremos más tranquilos, al menos al principio. El agua debería estar a 32° C, ya que si está más caliente, el bebé se vuelve perezoso y no se mueve. No agregues ningún producto: ni sales de baño, ni espumas o sustancias que puedan irritar la delicada piel del bebé. Sólo hace falta que te metas en la bañera y coloques al bebé frente a ti. sobre tus muslos, boca abajo. Sujétalo por los brazos, asi podrá nadar con las piernas.
Practica esto cuantas veces quieras y observa las reacciones del niño. A partir de tres o cuatro meses, la bañera quedará pequeña y será necesario llevarlo a una pileta o proveerte de una piletita inflable. Si te decides por un club o una institución similar, trata de ir temprano por la mañana, ya que habrá menos gente y el agua estará más limpia.
Durante el primer año de vida es mejor no utilizar flotadores. Estos le dan al bebé una sustentación antinatural y una falsa sensación de seguridad. Puedes estar segura de que la mejor ayuda que tienen los bebés para moverse en el agua son sus manos y, por supuesto, tu presencia.
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9 abril, 2009 a las 2:43 pm.
me gustaria saber es malo permanecer mucho rato en el agua estando embarazada de 8 meses ¿que puede suceder?