
Otro de los puntos fundamentales del acto bulímico es que se suele llevar a cabo en solitario. Podemos decir que es un acto autoerótico, como sí se tratase de una masturbación. También es posible que se realice en medio de una multitud, a condición de que esa multitud sea totalmente anónima.
La importancia de la soledad queda bien clara en el testimonio de una adolescente: «Eso me da cuando estoy sola. Si hay alguien conmigo, aguanto hasta que se vaya. La gente no me interesa. Bueno, no es que la comida me interese, pero es lo único que tengo.»
Vemos entonces la dificultad que tienen estos chicos para establecer relaciones afectivas y para producir un intercambio de comunicación con los demás.
Hasta ahora hemos hablado de chicas adolescentes. Sin embargo, los varones también pueden padecerla e incluso se conocen muchos casos entre mujeres adultas. La diferencia reside que en los varones aparece disfrazada de otros problemas (fracaso escolar, drogadicción, etc) y no es fácil que el verdadero conflicto salga a la luz. El mecanismo es el mismo, pero no es frecuente que acudan a consultar por comer mucho e indiscriminadamente.
En los adultos las crisis suelen ser más concentradas. También se da el caso en que una crisis de bulimia surge en la adolescencía, luego queda sepultada y reaparece en la madurez. Pero aquí tratamos este problema como un conflicto adolescente, en primer lugar porque existe un número significativo de casos a esta edad y, ademas, porque la detección precoz del trastorno es fundamental para la vida futura de estos chicos.

