
Aún hoy se sigue planteando en algunos hogares la vieja división: hay juegos para varoncitos y juegos para nenitas. A los nenes les corresponderían los autos y camiones, las pelotas, los juegos bruscos, los deportes violentos…, mientras que a las nenas nada mejor que regalarles una muñeca, un jueguito de té o una cocinita.
Detrás de esta tajante discriminación se esconde la preocupación porque un juego determinado pueda desviar la identidad sexual de nuestros hijos. Sin embargo, la experiencia demuestra que tal temor es injustificado.
Un varoncito pequeño que demuestra interés y placer por jugar con una muñeca no corre ningún riesgo de convertirse en un “afeminado”, ni la nena que se entusiasma con los autitos de carrera o disfruta trepando a los árboles está destinada a ser una “marimacho”.Son los adultos quienes, al proyectar sus prejuicios sobre los niños, establecen diferencias y temores. Los chicos no hacen sino lo que ya se dijo: conocer, investigar, descubrir.
Por otra parte, la identidad sexual no depende de un juego; deriva fundamentalmente de una buena identificación con el padre del mismo sexo. Dicho de otro modo, el hijo varón se sentirá seguro de su masculinidad cuando ame a un padre por el que, a su vez, se sienta amado. Y lo mismo sucede con las nenas, que desarrollarán el anhelo de ser mujer siempre que se sientan amadas y aprobadas por una madre que disfruta de su rol femenino.
Cuando un varón juega a cocinar con su hermanita, o cuando una nena se deleita pateando una pelota con el vecinito, están dando una bella visión de otra sociedad posible. Una sociedad menos rígida en los roles que les destina a sus miembros, una sociedad menos atada al prejuicio y a la discriminación. Sin tanta tontería puesta en diferenciar lo que es “propio” de un hombre y una mujer, los varones tendrían menos miedo de que los llamaran mariquitas, y las mujeres se confundirían menos en estos tiempos cuando muchas deben, a la fuerza, trabajar fuera de casa para completar el presupuesto.
Ellos serían más tiernos y ellas menos dependientes. Mientras tanto, no perdamos de vista que todo esto anida en la aparente sencillez de los juegos infantiles. Y volvamos al principio. Miremos a ese chico: está jugando, simplemente. Tal vez ahora nuestra mirada haya cambiado. Aprendamos de él y, sobre todo, respetemos su juego.
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21 April, 2009 a las 12:55 pm
hola,buenas tardes tengo 19 años y tengo dos niños pequeños el mayor tiene 3 años y medio y la pequeña tiene 1 año y medio y ahora creo que estoy embarazada y nose que hacer necesito ayuda mi pareja no le importa pero es una responsavilidad muy grande y mis niños son muy pequeños y somos muy jovenes pero tampoco soy capaz de hacer daño ha una criatura que no tiene culpa de la inresponsavilidad de los padres solo quiero saber como podria hasumirlo tirar para adelante por favor ayudarme no me echo ninguna prueba por miedo del resultado y creo que estoy de dos meses y medio o un poco mas ayudarme por favor
15 August, 2009 a las 2:31 am
bueno yo e visto a mi nino k juego como k al bby o algo haci con su elmo pero digo es normal., yo misma me pongo jugar con el i le enseno como db de arruyarlo no le veo malo por ke al fin i al cabo es como su lado paternal el le da teta yo kreo k por k a lo mejor crecio sus primeros meses con sus primas i ellas jugaban con el so la verdad no kreo k eso sea lo k definan su sexualidad ellos mismo saben i ellos mismos deciden i si mi nene decida lo ke decida lo voi a poyar