Mientras a algunos les resulta positivo acostarse a las ocho de la noche, otros duermen mejor si se los lleva a la cuna a las nueve y media o incluso a las diez de la noche.
Lo importante es que los padres observen la hora en la que el pequeño empieza a mostrarse más somnoliento y aprovechar para que se duerma siempre más o menos en ese momento.
En caso de que sea muy temprano o muy tarde, se puede ir ajustando la hora aumentándola o retrasándola, según los casos. Habrá que ir modificando un cuarto de hora (más o menos) al día hasta dar con un tiempo que a los padres les parezca adecuado y cómodo.
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