
Mas allá del hecho objetivo de no emplear ningún anticonceptivo, la psicología ofrece algunas hipótesis para explicar los embarazos tan seguidos. Son motivos muy escondidos y difíciles de descubrir, que la mujer (o la pareja) tiene y a veces desconoce y que la llevan a buscar este hecho, aunque diga lo contrario.
Sin generalizar, y siempre en el plano de los supuestos, podríamos decir que en ciertos casos el deseo inconsciente de otro hijo denuncia situaciones de conflicto en la pareja.
También hay mujeres que por distintas causas no toleran la terminación del embarazo y necesitan continuarlo con uno nuevo. Y si el parto ha sido traumático y surgen dudas en cuanto a su fertilidad en el futuro, la confirmación de otra gestación les produce alivio y disipa cualquier temor. Y una de las razones más conocidas: cuando el primer parto (o el primer hijo) no ha sido lo más cercano a lo soñado, la fantasía es que en el próximo todo va a salir bien. Generalmente eso aparece cuando existe una malformación en el primer bebé, y ese hombre y esa mujer tienen una gran necesidad de demostrarse que son capaces de tener hijos sanos.
Estas no son más que algunas posibilidades; sin duda, debe de haber otras. La historia personal de cada mujer, el vínculo con su marido, el momento particular de su vida, la relación con su primer hijo, serán pistas para que los profesionales las encuentren.

