
Creado a principios del siglo XX, se basa en el trabajo del cuerpo y la mente, y reúne disciplinas orientales, como el yoga, y occidentales, como la gimnasia o la reeducación postural. Su objetivo es estirar los músculos, corregir malas posturas, mejorar la flexibilidad y prevenir lesiones.
La respiración debe acompañar cada movimiento: el aire se toma por la nariz y se lleva a la zona de las costillas (como abriéndolas hacia los costados), después se hincha el abdomen, sin elevar el esternón, y se expulsa por la boca, desde la parte baja del abdomen.
También es básico mantener los hombros bien separados y no levantarlos en ningún ejercicio; controlar los movimientos desde el centro del cuerpo (musculatura del tronco y la columna, y abdominales), y mantener el abdomen plano (como si un hilo tirara internamente del ombligo hacia la columna).Existen cuatro niveles de dificultad (aquí presentamos el básico), de forma que se puede practicar a cualquier edad. Es conveniente que al principio se haga bajo la supervisión de un profesor que corrija malas posturas.
Los movimientos deben ser controlados y fluidos (ni lentos ni rápidos), y cada ejercicio se repite de 5 a 10 veces. Lo ideal es hacer dos o tres sesiones de una hora a la semana.

