
Es un juego genial para aprender, ya que con él se van habituando a la estructura de las palabras y de las frases; la seño primero empezará a jugar con sílabas.
Mediante cortes de voz acompañados de palmadas o se irá marcando el ritmo de cada palabra: ¡ba-ta-ta!, ¡te-lé-fo-no! Les encanta adivinar cuántas sílabas se esconden debas de cada término.
Cuando dominan este juego, se pasa a contar palabras. Se les dice una frase corta (por ejemplo: Juan come pan), y se les enseña a diferenciar cada palabra por separado. Esta actividad implica mayor dificultad.

