El estrés y la sexualidad








Muchas veces, la situación social en que vivimos y los problemas económicos nos provocan excesivo cansancio, estrés y frustración capaces de disminuir el deseo sexual. Esa inhibición se puede deber a la ansiedad, a las preocupaciones externas, a la inseguridad en cuanto al propio atractivo como amante, o puede ser un indicio de la existencia de problemas de otro género.

En general, casi todas las parejas, durante los primeros meses de convivencia, están siempre dispuestas y preparadas para hacer el amor. Pero poco a poco, la pasión se serena y el deseo se aplaca. Y es en este punto cuando puede surgir el problema: uno de los dos necesita más sexo que el otro.







  • Populares
  • Nuevas
  • Tags
  • Al Azar
  • Blogroll