
“Somos una pareja joven; mi esposo tiene 27 años y yo 25, y tenemos un hermoso niño de 3 años, muy maduro e inteligente, al que adoramos. Siempre tuvimos la idea de enseñarle sobre sexualidad de manera clara y sin tabúes, a diferencia de cómo nos enseñaron a nosotros, y hasta ahora creo que lo hemos llevado bastante bien”
Pero, hace unos días, se nos presentó una situación que no sabemos cómo resolver. Ocurre que un día “pesqué” a mi hijo con una amiguita un año mayor que él, tocándose los genitales uno al otro. En ese momento no supe qué actitud tomar y, disimulando como pude, pensé que lo mejor era unirme a ellos a jugar y hacer como si nada hubiese pasado.
Pero a la tarde, al llegar mi esposo y contarle lo ocurrido, él recriminó mi actitud opinando que debería haberlos reprendido de tal manera que no volvieran a hacerlo.
De aquí el motivo de mi consulta: ¿Cómo actúo si vuelve a repetirse la situación? ¿Qué hago? ¿Qué le digo?
No quiero crearle problemas pero tampoco quiero que interprete que en la vida todo está permitido.Su actitud ha sido la más acertada, sin duda. Y es importante que logre convencer de eso a su marido. Los juegos sexuales de la infancia están estrechamente vinculados con la curiosidad, el descubrimiento y el placer de sentir y tocar… y son principios de aproximación a lo sexual, búsquedas de información. Una respuesta sabia de los padres será mantener una distancia lógica.
Un reto para que no se repita confundirá al pequeño, que no alcanzará a comprender por qué es “malo” lo que hace. Tampoco debe tomarse como una gracia que se comenta divertidamente entre adultos, en presencia del niño, como una verdadera hazaña; porque eso podría llevarlo a repetir situaciones de ese tipo, no por su propio interés, sino para llamar la atención.
Dar a los chicos la información que necesitan y, sobre todo, con el afecto y el respeto que necesitan, será el mejor modo de colaborar con su desarrollo psícosexual. Estos juegos, precisamente, forman parte de ese desarrollo, y sólo pueden convertirse en algo negativo cuando la actitud de los padres no resulta equilibrada y comprensiva. Normalmente, los chicos pierden el interés e ese tipo de juegos a medida que su curiosidad es reemplazada por una adecuada información.

