
Otro caso que se da con cierta frecuencia es el de las parejas que, una vez separadas, se redescubren como amigos. Según los especialistas, en la mayoría de ellos nunca llegó a existir verdadero amor durante el matrimonio, sino una mezcla de cariño y compañerismo, adobado en ocasiones por la fuerza de la costumbre y las presiones familiares.
El sexo quedó relegado, durante los anos de convivencia, a un factor secundario que se compensa con la ternura, la comunicación y la amistad. Es frecuente que este tipo de uniones se den entre personas que se conocen cuando son niños o adolescentes, que empiezan su noviazgo como un juego y que terminan casándose sin estar realmente enamorados.
Cuando los divorciados se hacen amigos a menudo es tal la comunicación que existe entre ellos que siempre es el otro la primera persona en enterarse de los problemas o las alegrías de su ex. Claro que esta situación difícil mente es entendida por las segundas parejas, que sufren verdaderos ataques de celos ante esta situación.
Cuando ya el matrimonio no tiene arreglo, es más positivo para toda la familia separarse como amigos que odiarse eternamente.

