
Los ginecólogos actuales suelen aconsejar a las futuras madres que no engorden demasiado. Pero esto no quiere decir que caigan en el extremo contrario. Un aumento de peso adecuado se sitúa entre 9 y 12 kilos. Si hasta el sexto mes el aumento de peso no ha superado los seis kilos, muchas embarazadas se preocupan en extremo: temen que el bebé esté malnutrido.
Para remediarlo, sólo se deberá aumentar el consumo de alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales, ya que de estos nutrientes el organismo necesita ahora 100 veces más que normalmente, mientras que la demanda de las demás sustancias aumenta sólo en un 13 por ciento. Los peligros del sobrepeso son más conocidos: aumenta el riesgo de sufrir edemas, diabetes o gestosis. Pero aun así no conviene hacer una dieta sin preguntar antes al médico. Podría producirse un déficit de algún nutriente que también afectaría al feto.

