
La falta de tiempo para relacionarse es un problema habitual con los hijos en muchas familias. Para los chicos es fundamental y necesario no ya jugar, sino estar con sus padres diariamente: durante el baño, las comidas, a la hora de hacer los deberes…
Por eso, es importante que, aunque esté cansado, el padre partícipe en la medida de lo posible en la rutina del pequeño, que se siente con él durante la cena, lo acueste… Y, ¿por qué no? que comparta con él sus aficiones de adulto (informática, bricolaje…).
La actitud del chico hacia la persona que pasa menos tiempo con él es muy variable, a veces lo idolatra en exceso y otras lo ignora para castigarlo. Es su forma de protestar por lo que lo extraña.

