
Cuando al poco tiempo de la llegada de un bebé aparece la noticia de un nuevo embarazo la conmoción no es poca. Inquietudes y preocupaciones comienzan a girar alrededor de la pareja. Se avecinan momentos de mucha exigencia y movilidad en la familia, pero el hecho también trae su cuota de alegría.
Un nuevo embarazo. La mujer lleva el primer bebé, de cuatro o cinco meses, muy chiquito todavía, y ya un papel escueto, rotundo, se encargó de anunciar que en unos meses vendrá el hermano. Al observarla, lo primero que uno piensa es que fue un “accidente”, y así, con esa pudorosa palabra, el asunto queda cerrado.
Fue un embarazo no esperado y nadie se atreve a hurgar en lo que tan piadosamente encubre el término. Es una zona demasiado privada, íntima, sólo de la pareja, y lo que tradicionalmente se impuso fue mantenerla en el más prudente de los silencios.Pero como el oscurantismo hace tiempo que quedó atrás no encontramos ninguna razón para dejar en sombras algo tan natural y frecuente; por eso intentamos sacar a la luz algunos aspectos de los embarazos “pegaditos”.
“Si amamanto no voy a quedar embarazada”
Antiguamente se suponía que si una mujer amamantaba, quedaba protegida de un nuevo embarazo, y el mito todavía circula. Si bien la lactancia puede actuar como inhibidora de la ovulación, esto no ocurre siempre, de manera que es muy ingenuo utilizarla como método anticonceptivo. En todo caso sería un anticonceptivo con un gran margen de error.
Lo que sí ocurre es que luego de producido el parto, una mujer tarda de 30 a 45 días en reanudar su ciclo ovulatorio. Eso significa que a partir de esa fecha estaría en condiciones de embarazarse. Lo cierto es que amparándose en aquella creencia y muchas veces desoyendo la información científica, son muchas las parejas que se arriesgan a tener relaciones sin ninguna precaución.
Y aquí aparece otra cuestión; se suele decir que “la mujer no se cuidó” y así el hombre queda descargado de toda responsabilidad. Lo más adecuado sería hablar de que ‘la pareja no tomó ninguna prevención”, porque la decisión de no consultar al médico ni utilizar ningún anticonceptivo ha sido, aparentemente, de los dos.
Por lo tanto, no hay culpables ni hay víctimas ni victimarios. Sin embargo junto con la noticia suele sobrevenir una especie, de tenis de culpa, en el que los dos se pelotean la responsabilidad y ninguno termina de aceptarla.


16 October, 2008 a las 9:54 pm
Buenas noches me llamo andreina tengo un año y medio de casada y quiero salir emberazada q me recomienda el doctor me dice q no ovulo chao gracias espero un consejo ……..