
No es necesario que los padres organicen un tiempo especial “para el fomento de la creatividad”. Por lo general, un chico que dispone de libertad, espacio y materiales, se organiza solo.
Además, cualquier momento de la vida cotidiana puede convertirse, sin mucho esfuerzo, en un instante creativo. Por ejemplo, terminamos de comer y sobre la mesa hay una gran fuente con frutas.
¿Qué pasa si agarramos unas bananas y las transformamos por arte de magia en otra cosa? Las bananas se convierten en teléfonos inalámbricos y todos mantenemos una divertida charla. O jugamos a fornidos levantadores de pesas con un melón…
Mientras nosotros cocinamos, ellos pueden hacer escultura con un trozo de masa o de miga de pan. O bien, antes de dormir, podemos dejar que los chicos nos peinen y nos llenen la cabeza de horquillas o nos maquillen (las cremas desmaquilladoras lo borran todo). Una silla puede ser un trono y una bañera, un barco pirata..
Tan importante como un chico creativo son unos padres creativos. Los adultos deben ser capaces de jugar e imaginar, de dejar a sus hijos en libertad y de no hacer una tragedia si algo se ensucia o se desordena.
¿Tienes alguna consulta, problema o algo que decir?
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación
Contamos con especialistas
Dispuestos a responder todas tus consultas
Haz tu consulta a continuación