
A pesar de estos cambios, no se puede esperar aún que el bebé adquiera un comportamiento regular. Este depende de cada uno, pero empieza a normalizarse a partir del cuarto mes.
Antes de esa fecha, algunos bebés duermen ya toda la noche (o al menos desde las doce hasta las seis de la mañana). Cuando el bebé es capaz de dormir seis o más horas con cierta regularidad se le puede suprimir la toma nocturna, según aconsejan los especialistas.
Y si ocasionalmente repite su lloriqueo, basta tranquilizarlo con una palabra o una caricia para que se vuelva a dormir y se acostumbre a esperar hasta el día siguiente.
De hecho, la mayoría de los lactantes bajan considerablemente el número de comidas al día al llegar el cuarto mes de vida, lo que facilita las cosas a los padres.

