
- La relación entre el especialista y la paciente debe ser madura y cálida. En la práctica, una de las cualidades que más valora la mujer es que su ginecólogo sea capaz de crear un clima agradable y de ofrecer seguridad y confianza.
- Cuando una persona va al médico necesita ser oída y comprendida: todas las dudas, temores y preguntas que plantea son importantes para ella y deben tener una respuesta. Un buen ginecólogo, además de escuchar, tiene que estar al día y actualizarse a medida que la medicina avanza.
- Durante el embarazo, el profesional debe prescribir una visita mensual hasta la semana 37 y una semanal o quincenal a partir de ese momento. Además, debe pedir tres ecografías. Fuera de la gestación, la mujer deberá consultarlo al menos una vez al año. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el médico realice en esa visita anual una exploración vaginal y mamaria y una citología (PAP). Algunos complementan el examen de rutina con una colposcopía y, a veces, con una ecografía (si fuera necesaria).

