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Cuando la piel y las muecas de un chico tienen color blanquecino, decimos que está pálido, pero esto no siempre es indicio de que se encuentre enfermo.
Algunos pequeños presentan una falsa palidez; su piel es fina y con poca pigmentación. Suelen ser rubios y, a veces, con los ojos azules; en verano se queman, pero no se ponen tostados y, en determinadas ocasiones, algunas zonas de la piel carecen totalmente de pigmentación (vitíligo). Pero no es que estén pálidos, es que son muy blancos.
Cuándo es patológico
Si un chico está normal y, de repente, empieza a ponerse pálido, significa que está entrando menos cantidad de sangre en los capilares, debido a una contracción de las paredes de la piel que hace que no pase bien la sangre. Los motivos son varios: una exposición al frío, un susto, dolor muy agudo (sobre todo de panza), intoxicación, mareo o lipotimia.
La palidez también puede ser síntoma de anemia, entonces, la sangre que pasa por los capilares tiene poco color porque es pobre en glóbulos rojos y en hemoglobina.
¿Se trata de anemia?
Los chicos con este trastorno, además de pálidos, están ojerosos, cansados, como si hubieran perdido la energía propia de su edad.
- Si bajamos el párpado inferior del pequeño y observamos que el color de la mucosa interior es claro en vez de rojo, es que hay anemia.
- Habrá que acudir al pediatra, quien prescribirá un análisis de sangre para confirmar el diagnóstico.
- El médico valorará si se debe a simple pérdida de apetito, convalescencia de una enfermedad infecciosa, alimentación desequilibrada pobre en proteínas o pérdida de sangre por las encías, las heces o la orina.







