Por qué mi hijo habla dormido?

Pregunta: Algunas noches hemos sorprendido a nuestro hijo, de 5 años, hablando en sueños. ¿Qué se debe hacer en estos casos?

La somniloquia (hablar dormido) no es un hecho raro ni infrecuente. Se calcula que entre un 10 y un 16 por ciento de los chicos la padecen. El fenómeno forma parte de los sucesos alrededor del sueño (parasomnias) que tienen lugar en los momentos de transición vigilia-sueño y la mayoría de las veces se consideran fisiológicos o normales.

Aunque se desconocen las causas, se cree que tiene un gran componente hereditario: los hijos de padres que hablan o han hablado por la noche tienen más probabilidades de hacerlo. En ningún caso son pequeños con problemas psicológicos graves, como se pensaba antiguamente. La somniloquia se relaciona con trastornos psiquiátricos sólo cuando aparece en la edad adulta, y únicamente en casos muy aislados.

Suele ser un proceso muy persistente en el tiempo. Quienes hablan en la infancia, normalmente continúan haciéndolo durante la edad adulta.

El hecho de hablar por la noche se produce en la primera parte del sueño (cuando éste es más profundo) y suele ser un monólogo poco claro, en voz baja, con sucesiones de frases más o menos inteligibles y breves. No es cierto que se revelen secretos fuertemente guardados. El discurso más largo suele tener dos decenas de palabras, aproximadamente.

A la mañana siguiente, el pequeño no se acuerda de nada. La charla no va a desvelarlo y no tiene sentido intentar iniciar una conversación con él, ni mucho menos despertarlo. En general, se trata de un proceso banal y que no acostumbra a plantear problemas, a no ser que el chico hable tan alto que despierte a todo el mundo. Por lo tanto, no necesita tratamiento.

En muchas ocasiones, la somniloquia puede aparecer asociada a episodios de sonambulismo o terrores nocturnos. En caso de que éstos fueran muy frecuentes, convendría solicitar consejo profesional. No obstante, el motivo de consulta sería el sonambulismo o los terrores, y no el hecho de hablar dormido.

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Qué regalar a un niño por su cumpleaños

Terminantemente prohibido regalar dinero. Es de mal gusto y terriblemente impersonal. Aunque sea nuestro sobrino, molestémonos en encontrar un obsequio.

• Si conocemos a los padres, quizá ellos puedan darnos una pista acerca de sus gustos. A lo mejor le encanta leer o quiere tener una pelota de fútbol.

• En caso contrario, puede ser que nuestro hijo tenga alguna sugerencia interesante para su amiguito. Preguntando se llega a Roma y, aunque sea algo despistado, dos cabezas piensan mejor que una.

• Cuando son muy, muy chiquitos (sólo en su primer cumpleaños), podemos comprar ropa, pero mejor acompañarlo de algo vistoso (una gran pelota de colores…) que le guste más al pequeño que a los padres.

• Si un amigo lo invitó pero no puede asistir, será un buen detalle obsequiarle un pequeño regalo, como un libro de cuentos o una lapicera con dibujos.

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Cómo evaluar una colonia de vacaciones

El tema es qué hacer para que los chicos se entretengan mientras los padres trabajan. Las colonias de vacaciones suelen ser una buena idea, más aún sí no evocan la institución escolar. Porque no hay que olvidar que las vacaciones son para todo el mundo (también para los chicos).

Lo que debe tenerse en cuenta es la seriedad reconocida del lugar, su personal (docente y/o técnico-docente titulado) y la propuesta, que debe ser adecuada a la edad y, sobre todo, divertida, graduada durante el día y capaz de aprovechar una cuota importante de energía.

Otra cuestión es que las actividades sean variadas y que impacten por su originalidad y sorpresa, sin descuidar la seguridad de los chicos, claro. Es ideal que se lleven a cabo en espacios al aire libre y en instalaciones cubiertas para las horas pico de temperatura, de modo que permitan el descanso. Y algo para recordar estos encuentros diarios deben posibilitar la socialización y la integración de la gente menuda.

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Menues para cumpleaños infantiles

Es mejor comprar para la ocasión platos y vasos de plástico, que son menos peligrosos, no se rompen y nos evitan las tareas de lavado. Si vamos a un shopping, los podemos encontrar con dibujos divertidos de Manuelita y de otros personajes. Dejemos que el interesado venga con nosotros, para que los elija él.

¿Buffet o merienda individual? En las fiestas triunfan siempre los trozos pequeños con muchos colores que se puedan comer con las manos: sandwiches, rollitos de fiambre, canapés, salchichas, papas fritas, pochoclo…, así pueden comer cuanto quieran sin tener que renunciar a ningún juego. Eso sí, hay que proteger la alfombra o, si no, contar con una posterior visita a la tintorería.

Bebidas. Probemos diferentes jugos y gaseosas.

La torta. Es la estrella de la tarde. Que no falte una de chocolate (nunca falla). Aquí es donde tenemos que volcar toda nuestra creatividad. No importa que se trate de un bizcochuelo precocinado y relleno de crema y dulce de leche: lo importante es que luzca bien. En las confiterías venden verdaderas obras de arte para decorarla, figuritas de azúcar, planchas de colores, flores y personajes de mazapán pintado…, aunque también podemos inventar algo nosotros. Tampoco deben faltar las velas, tantas como años cumpla (mejor que una sola con el número) para que sople y pida sus tres deseos.

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Cada cuánto cortarte el pelo a una niña de 15 meses

Pregunta: A mi hija, de 15 meses, le crece el pelo muy rápidamente. Yo me Los bebés suelen usar los cabellos cortos, ya que resulta más práctico. La melena se enreda fácilmente y se ensucia más (puede requerir lavados muy frecuentes, cosa que no suele agradar a los chicos); también tarda más tiempo en secarse y, a los pequeños, ajenos aún a cuestiones estéticas, suele incomodarles el pelo largo (al jugar se les viene a la cara, les da calor…).

Si decidimos dejárselo crecer, conviene tener en cuenta que:

- Los adornos están desaconsejados: las cintas, horquillas, gomas, etc., además de peligrosas, son molestas (la mayoría de los chicos se las “arrancan” enseguida).
- Hay que mantener el pelo limpio y sano. Cada cierto tiempo, conviene cortar las puntas y repasar el flequillo (debemos asegurarnos de que no cae sobre los ojos).
- La comodidad del pequeño estará siempre por encima de las consideraciones estéticas de los adultos resisto a cortárselo, a pesar de los consejos de la gente, ya que me gustaría que usara melena. ¿Qué hay de malo en que tenga el pelo largo?

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Juegos movidos, arre caballito y otros

A los bebés les gustan mucho los juegos “movidos” y todo lo que significa mecerse, dar vueltas, subir y bajar… El balanceo suave los tranquiliza; los giros y movimientos rápidos los excitan y divierten (a menudo provocan en ellos grandes carcajadas). Estos juegos no son malos; al revés, resultan muy recomendables.

Al pequeño, le agradan y le sirven para estrechar el vínculo entre él y sus papas. Por si fuera poco, estimulan el desarrollo de su sentido del equilibrio y, por extensión, de su motricidad. Y es que el órgano del equilibrio, que se encuentra situado en el oído, interviene en el aprendizaje de la marcha: cuanto mejor se haya desarrollado, mayor será la soltura del chico para desplazarse sobre dos piernas. Por lo general, los padres fomentan este tipo de juegos en forma espontánea.

Es muy positivo, pero conviene tomar precauciones:

- Los juegos se deben adaptar a la edad del bebé. En los primeros meses se limitarán a vaivenes suavecitos. Mientras no pueda sostener la cabeza ni mantenerse erguido, hay que ser prudentes y cuidadosos.
- No conviene realizar actividades excitantes al final del día. De lo contrario, le será difícil conciliar el sueño.
- No lo forcemos a girar por el aire ni hamacarse si no lo desea (si nunca quiere, tenemos que informar de eso al pediatra).
- Por más que lo entusiasmen, no hay que excederse con estos juegos. Evitemos los movimientos bruscos e interrumpamos la actividad ante cualquier señal de disgusto.
- Nunca debemos soltarlo en el aire (se puede asustar y, lo que es peor, dañarse gravemente).
- Para hacerlo “volar” (sólo si el bebé es mayorcito), lo tomaremos del tronco, y nunca de las extremidades, ya que podríamos lastimar.

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La rutina es buena para los hijos de padres divorciados

Después del divorcio de los padres, es extremadamente importante que la vida de los hijos entre en cauces más tranquilos. Por eso, las costumbres fijas son imprescindibles.

Como diría el principito de Saint-Exupéry en forma moderna: “Si papá viene los viernes, comenzaré a ser feliz desde el jueves. Pero, si viene cualquier día, nunca sabré cuándo preparar mi corazón. Los ritos son importantes”.

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No ser autoritarios con los niños cuando mienten

En cualquier caso conviene no mostrarse excesivamente inquisitivos ni exigentes. Si establecemos para nuestros hijos demasiadas normas de conducta rígidas e inviolables y, además, les exigimos una transparencia y sinceridad absolutas, estaremos sembrando (aunque pretendamos lo contrario) la semilla del ocultamiento.

Incapaces de satisfacernos, empezarán a echar mano de ciertas “mentiras piadosas” para no herimos o decepcionamos, para no perder nuestro amor o para evitar nuestra censura. Y hasta éstas pueden convertirse en un hábito.

Tampoco se trata, por supuesto, de aprobar ni alegrarnos de sus mentiras. Debemos mostrar nuestro desacuerdo, pero también preguntarnos qué puede haber detrás de ellas. ¿Quizá nuestro hijo no se siente a la altura de lo que exigimos de él? ¿No confía en nuestro cariño incondicional? ¿Le estamos dando un mal ejemplo con nuestra propia falta de sinceridad?

No será acosándolo a preguntas como hallaremos la verdad, sino reflexionando y creando un clima de tranquilidad y confianza que le permita abrirse ante nosotros y contamos lo que realmente siente y piensa.

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Qué hay detrás de la mentira constante

Si una de estas mentiras se da sólo de vez en cuando, está dentro de lo normal. Bastará con decirle claramente a nuestro hijo que no aprobamos las mentiras, que pueden disminuir nuestra confianza en él y, en el caso del ejemplo anterior, que su hermano no tiene que cargar con la responsabilidad de algo que hizo él.

Si estos episodios se repiten, tendremos que plantearnos qué ocurre. Muchas de estas mentiras las produce el miedo. Miedo al castigo, miedo a defraudarnos.

Cuanto más severos y autoritarios seamos, más fácil es que nuestros hijos recurran a la mentira. En algunos hogares no puede derramarse un vaso sobre un mantel sin que haya que buscar a un culpable a quien reprender. Es difícil exigir sinceridad u honradez a un chico que crece con el temor permanente a la desaprobación o el castigo.

A veces, nosotros mismos podemos no ser conscientes de qué actitud nuestra provocó el temor del chico (un bofetón, un castigo exagerado). Es importante que intentemos descubrir la imagen que nuestros hijos tienen de nosotros y tratemos de establecer con ellos una relación basada en la confianza. Seguir leyendo

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Se puede enseñar a los chicos a amar?

Aunque ya ha aprendido las primeras sílabas y las pronuncia, el bebé sigue transmitiendo miles de mensajes afectivos a través de su mímica gestual.

“Mis hijos son gemelos y los atendemos simultáneamente mi mujer y yo. Nuestro hijo es más cariñoso que la nena. Aún así, nos obsequia con sonrisas, carcajadas y tirones de pelo acompañados de balbuceos” señala un papá interesado en saber si se puede enseñar a querer a los hijos. Una pregunta difícil de contestar, ya que el sentimiento profundo de afecto no se puede aprender, se debe sentir.

Lo que ocurre es que, a esta edad, los chicos no están capacitados para demostrar los afectos como los adultos. Sin embargo. se los puede ayudar a expresarlos si désete temprano se establece una buena comunicación en el núcleo familiar.

Por el contrario, cuando el adulto no sabe o le cuesta demostrar su cariño al pequeño, éste tendrá dificultades no sólo para expresar sus sentimientos, sino para crecer y construir su afectividad.
Esto no significa que los padres tengan que ser perfectos. En los vínculos afectivos se producen oscilaciones totalmente normales.

Un día, el adulto puede estar cansado y no tener ganas de acariciar al hijo, o al revés. Son situaciones aisladas que no alteran la relación afectiva, pero si los desencuentros son permanentes, pueden causar trastornos en el chico, que conviene remediar cuanto antes consultando a un psicólogo.

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