Agregado en 26 marzo 2011
Pregunta: Hace unos días descubrí bajo la cama de mi hijo, de 13 años, una publicación pornográfica. Se lo he contado a mi mando y no sabemos qué hacer. ¿Pueden damos algún consejo?
No es raro que a esta edad se sientan interesados por este tipo de revistas. Y no hay que darle mucha importancia. La pubertad es una etapa en la que el sexo está muy presente y se reaviva la curiosidad por estos temas. Lejos de escandalizarnos o retarlo, lo correcto sería hablar con él y decirle que, aunque entendemos que se sienta atraído por ellas, consideramos que no son publicaciones adecuadas para su edad, que van destinadas a los adultos y, cuando él lo sea, podrá ojearlas si le interesan. Sin defenestrarlas ni prohibirlas; sin transmitirle la idea de que lo que hace es algo malo o tabú.
Puede ser una buena ocasión para hablar de sexualidad y ver si la educación que está recibiendo al respecto es adecuada: abordemos el tema con naturalidad y preguntémosle qué le preocupa y qué dudas tiene. Si puede tratar estos temas en casa, con franqueza y sin prejuicios, no tendrá tanta necesidad de recurrir a revistas para saciar su curiosidad.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Niños

Muchos niños se niegan al orden. Aquí algunos consejos para incentivarlos a cambiar este hábito.
Les será más fácil si disponen de baúles, cajas o canastos grandes, de esos en los que cabe todo. Los juguetes se pueden ordenar por categorías (muñecos en uno; autos en otro, etc.), o por tamaños. .. Con pegatinas identificativas sabrán qué guardar en cada contenedor.
Seamos comprensivos si no lo hacen tan bien como nos gustaría. Cuando haya que corregirlos, que sea sin críticas ni retos. La tarea suele hacerse rápido y corriendo: “Vamos, la cena está lista…” Pero es mejor interrumpir el juego antes y dedicarle tiempo, sin apuro ni presiones.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: juegos, Niños

“Mis hijos, de cuatro y seis años, disfrutan desordenando la habitación y esparciendo sus juguetes por el piso, pero después no quieren ordenar. ¿Cómo puedo conseguir que sean más ordenados? ¿Soy demasiado exigente con ellos?”
Los hijos pueden y deben colaborar en las tareas domésticas cotidianas. Guardar los juguetes es algo para lo que están capacitados desde muy pequeños (ya a los dos años puede ayudar a meter las piezas del puzzle en su caja o reunir las construcciones diseminadas por la alfombra).
Si los habituamos desde chiquitos, cuando están ansiosos por colaborar, será fácil inculcarles el hábito. No debemos imponer el orden como un castigo; así lo único que conseguiremos es que asocien el orden con una tarea pesada y aburrida.
Lo ideal es que la tarea de ordenar se convierta en un juego. Podemos dividir las obligaciones entre padres e hijos, o entre hermanos, y jugar una carrera, a ver quién termina antes. O bien podemos poner música y animarlos a bailar mientras ubican cada cosa en su lugar.
También lo que funciona es proponer que cuenten en voz alta los juguetes que van guardando (“Uno, dos, tres… ¿hasta cuánto sabes contar?”). Hay muchas posibilidades; sólo es cuestión de un poco de imaginación.

A los más chiquitos les cuesta mucho verbalizar sus experiencias y sentimientos. Es cierto que entre los dos y tres años se observan grandes progresos en el desarrollo del habla y que algunos se manejan con bastante soltura. No obstante, no dominan el lenguaje y, en general, tienen dificultades para expresarse con claridad.
Contar requiere aprendizaje y práctica. Un buen ejercicio es enseñarle dibujos o fotos y animarlos a describir lo que ven, a decir qué les gusta más o qué llama su atención, a inventar historias…
El hábito de contar se fomenta con el ejemplo: si el niño está acostumbrado a que sus padres le cuenten lo que hacen cuando no están juntos, es más fácil que él haga lo mismo al volver del jardín.
A un niño pequeño no se le pueden hacer preguntas generales del tipo: “¿Qué hiciste hoy”. Es preferible plantearle cuestiones concretas: “¿Qué pintaste? ¿Una casa, un árbol, un sol…?”. Seguir leyendo
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Educación

Educación Polimodal. Su duración es de tres años, posteriores a los de la EGB. La intención es superar los déficit de la escuela secundaria, además de plantearse una información actualizada de los estudiantes.
Estos adquieren competencias específicas en las áreas humanística, social, científica y técnica. Es un tramo que vincula la EGB con la Educación Superior, donde se profundizarán los contenidos específicos.
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Niños

Para eso es muy útil que aprendan a planificar. Si lo enfocamos de tal forma que los motive, irán siendo conscientes de que pueden sacar más provecho de su tiempo y de su esfuerzo. Comprenderán que también es divertido organizar el descanso y las diversiones, y no sólo las obligaciones (deberes, pequeñas responsabilidades, etc.).
Conviene que dispongan de una agenda infantil en la que ellos mismos vayan anotando sus tareas. En el mercado también se encuentran calendarios para poner en la habitación en los que con un simpático sistema de adhesivos van marcando lo que tienen que hacer: tanto la prueba de matemática, como el cumpleaños de su amigo o el cine con los abuelos…
De esta forma irán tomando conciencia de que, si se organizan, les quedará más tiempo libre para hacer lo que les gusta.
Este proceso es largo y, en casa, los padres debemos actuar sin precipitación. Si queremos educarlos para que sean más capaces de regular su tiempo, es preciso que ellos sepan cuánto tienen. Seguir leyendo
Agregado en 23 octubre 2008
Tags: Niños

¿Cómo podemos conseguir que los chicos planifiquen todo con anticipación para no andar después a los apurones?
Las escenas de los niños haciendo todo a último momento porque no tienen tiempo son bastante habituales y, generalmente, hacen que los chicos pierdan los estribos (al comprobar que se les vino el tiempo encima) y los padres también (que les repiten incesantemente que deben hacer las cosas antes).
En la base de este problema está la falta de planificación. Nuestros hijos, en este período, están evolucionando psicológicamente. Hasta ahora sólo sabían organizarse a partir de lo concreto, de las cosas que tenían presentes en su contexto.
A partir de los siete u ocho años, empiezan a ser capaces de hacer abstracciones y de resolver situaciones hipotéticas. Comienzan a poder jugar con las relaciones temporales: ya pueden, además de contar con el presente, tener en cuenta hechos situados en un futuro no demasiado lejano.
Partiendo de esta adquisición en el terreno psicológico es muy importante que los padres les enseñemos cómo disponer de su tiempo pensando no sólo en el ahora inmediato, sino más allá.

“Desde que mi hijo, de cuatro años va al jardín, ha aprendido un montón de palabrotas. Cada día me sorprende con una diferente. ¿Debo ignorarlas?”
Los chicos que empiezan a ir al jardin suelen sentirse fascinados por los términos desconocidos que oyen a diario y que ellos captan al vuelo. No importa que desconozcan el significado real de lo que dicen; lo que de verdad les gusta es comprobar el efecto que esas expresiones altisonantes o “prohibidas” provocan en los adultos, motivo por el que se apresuran a repetirlas en cuanto llegan a casa.
Lo mejor es no conceder demasiada importancia a su nuevo vocabulario. Si continúas mostrando indiferencia, es muy probable que tu hijo pierda pronto el interés por las palabrotas; mientras que, si percibe en ti una reacción desmesurada, ya sea de enojo o de sorpresa, puedes conseguir justamente lo contrario.
Agregado en 20 octubre 2008
Tags: Niños

Cuando los padres consienten todo a su hijo, éste asimila que siempre podrá hacer lo que quiera. Las consecuencias son varias:
• Se convierte en el rey de la casa; va creciendo y nadie le enseña a tolerar un no. Puede llegar a ser un verdadero tirano con los que lo quieren.
• Con toda probabilidad, tendrá dificultades para compartir y llegar a integrarse dentro de un grupo.
• Si no se interviene y se lo ayuda a cambiar de conducta, se convertirá en un adulto con escasa tolerancia a las frustraciones. Y esto será fuerte motivo de insatisfacción e infelicidad.
• Se forman rasgos neuróticos en su personalidad, con llamados de atención desproporcionados; no aprendió a pedir lo que desea por los
cauces habituales.
• También le resultará difícil desprenderse de sus necesidades y acceder a los requerimientos de los demás.
• Es sencillo no llegar a estos extremos; sólo hay que establecerle unos límites claros, con cariño.
Agregado en 20 octubre 2008
Tags: escuela
Siempre junto al alumno y con el único objetivo de facilitarle el acceso al aprendizaje, la maestra recuperadora se desempeña en las escuelas comunes en cualquiera de estas tres funciones: maestra de grado de recuperación, apoyo pedagógico, y pareja pedagógica.

Los grados de recuperación tienen un objetivo muy amplio, que se fue modificando con el transcurso del tiempo. A ellos asisten aquellos alumnos que necesitan trabajar todo el tiempo en grupos pequeños, aparte del grado común, con una docente especial que pueda hacer un seguimiento mucho más acotado.
Una mayor cercanía entre esta maestra recuperadora y el alumno permite lograr la superación de las dificultades. En los casos de apoyo pedagógico y pareja pedagógica, los niños permanecen dentro del grado común. Hablamos de pareja pedagógica cuando la maestra recuperadora trabaja en el aula en forma permanente con la docente de primero, segundo o tercer grado.
En algunas escuelas ya se están iniciando algunas experiencias de trabajo en los tres ciclos de la EGB. Esta maestra recuperadora planifica las actividades con la maestra común, organiza las tareas tendientes a la superación de la conflictiva de los niños, pero siempre dentro de su grado, junto a su grupo de compañeros.
Con respecto al apoyo pedagógico, a veces hay que producir algún otro tipo de derivación. Los niños que están en apoyo pedagógico reciben atención en las áreas en las cuales su rendimiento no es satisfactorio y son retirados, sólo algunas horitas, en pequeños grupos hacia un ámbito más reducido, una salita de recuperación. Conservan su matrícula en el grado común y refuerzan sólo el área en la que tienen dificultades.